Fundador:
Miguel R. Valladares García

Viernes 22 Septiembre 2017

Universitarios tras el “pez diablo”

Desde los pantanos de Centla y los ríos de Chiapas, hasta lagunas en Sinaloa, investigadores de la UASLP monitorean la presencia de un pez feo, depredador de otras especies acuícolas y capaz de “caminar” de regreso al agua sobre sus aletas. Y esperan evitar que esta especie, el “pez diablo”, llegue a los ríos huastecos.

Lucía Torres / Pulso
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

Con su aspecto negro y repugnante, espinas que rompen redes y habilidades para sobrevivir  hasta 12 horas fuera del agua, fue bautizado por los pescadores mexicanos como “pez diablo”.

El Hypostomus Plecostomus es originario del Amazonas, una especie exótica que ha invadido con facilidad cuerpos de agua del sureste mexicano.

Sus escamas se transforman en una especie de escudos que al fusionarse le dan rigidez y dureza a todo el cuerpo como si fuera un cofre; además, tiene espinas en las aletas, en sus costados y en el lomo, por lo que fácilmente daña las manos de los pescadores.

“CONQUISTA” AGUAS MEXICANAS

Existen varias teorías sobre cómo llegaron estos peces a nuestro país, por acuaristas que los ofertan como “limpia peceras” y los introdujeron en cuerpos de agua sin medir las consecuencias en la biodiversidad de los ecosistemas y las pesquerías de agua dulce.

En poco tiempo infestaron los ríos Grijalva y Coatzacoalcos, y cuerpos de agua importantes de Tabasco, Veracruz, Campeche, así como laguna de Chiricahueto en Sinaloa. Ha avanzado  rápidamente y amenaza a la Huasteca, incluidos ríos de San Luis Potosí.

Los plecos habitan en aguas poco profundas, de 1-5 m. máximo, con temperaturas que oscilan entre 20 y 28ºC, con pH entre 5,5 y 8, en cuerpos de agua lénticos (lagos o lagunas) o lóticos (ríos) de fondo lodoso o rocoso donde encuentran su alimento y protección.

De acuerdo con Roberto Mendoza, de la Comi­sión para la Cooperación Ambiental, en México, los plecos aparecieron en el año 1995 y para los años 2001 a 2007 se distribuyeron rápidamente invadiendo la presa “Adolfo López Mateos” o El Infiernillo, en Michoacán, que era considerada la mayor y más importante pesquería de América Latina ya que producía más de 20 mil  toneladas de peces al año, habitaban siete especies nativas y dos especies introducidas (carpas y tilapias).

Las 119 comunidades de los alrededores de la presa hicieron de la pesca como su principal actividad. Actualmente, entre 70% y 80% de la captura de especies nativas de importancia comercial y de tilapia ha sido sustituida por alrededor de 7 especies de plecos identificados y algunos híbridos, lo que ha significado pérdidas por 36 millones de pesos al año (más de 3 millones de dólares) y un costo social importante al dejar en desempleo a 3 600 pescadores, sin contar  procesadores y sus familias que suman 46 mil personas.

El investigador universitario destacó que el problema de todas las especies introducidas, es que cuando entran en nichos nuevos, están más adaptadas a ciertas cuestiones, “por ejemplo el Pez Diablo puede durar fuera del agua durante un día, es capaz de resistir la falta de oxígeno, por eso muchos pescadores los sacan del agua pero este animal tienen la capacidad de moverse y regresar al cuerpo de agua”.

Otra es que son territoriales, y para anidar, cavan galerías de hasta 1,50 m de profundidad, desplazando enormes cantidades de sedimento (toneladas en algunos casos), alterando la estabilidad de las riberas de los ríos, lagos o lagunas, aumentando la erosión e incrementando la turbidez del agua hasta el punto de afectar su calidad.

Para Cesar Illizarriturri, el problema de los peces diablo o plecos, es similar a lo que está pasando con los sapos de caña en Australia, “donde prácticamente tienen grandes problemas al grado que hay programas e investigación aplicada para erradicación, por lo que en nuestro país, tenemos que idear alguna forma de utilizar los peces diablo y erradicarlos”.

INTERVIENE LA UASLP

Cinco biólogos investigadores del departamento de Ciencias Ambientales de la Coordinación para la Innovación y la Aplicación de la Ciencia y la Tecnología (CIACyT) de la UASLP, comandados por el doctor César Arturo Ilizarriturri Hernández, participan en los proyectos para encontrar una solución a la expansión del pez diablo.

“Llevamos a cabo una evaluación en Chiapas de las comunidades impactadas por las inundaciones, enfocados a revisar el impacto ecológico, social, psicológico en esas comunidades, donde nos dimos cuenta además de los problemas económicos y nutricionales que tenían”.

Se dieron cuenta de que las comunidades locales se alimentaban principalmente de tilapia y otras especies, pero con la presencia del pez diablo que depredó las nidadas de peces importantes para su alimentación, la tilapia escaseó.

“Ciertas comunidades pesqueras en el país  no pueden tener ingreso a carne o proteína al ser muy cara,  y su única fuente eran los peces, que con los plecos, empieza un déficit proteico”, explicó.

Sabían del impacto ecológico negativo, pero cuando además afecta de manera indirecta la salud y economía de la gente, eso hace que el problema se haga más crítico.

A raíz de las observaciones de los investigadores de la UASLP, “y de que empezamos a pensar qué podíamos hacer, hubo una convocatoria de Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), con el tema de especies introducidas, sometimos el proyecto y afortunadamente lo ganamos y estamos por concluirlo”.

Detalló el biólogo que el proyecto aprobado fue para realizar una exploración a nivel nacional. “Visitamos los principales cuerpos de agua del país, nos enfocamos a las presas que conjunta todos los ríos en las cuencas hidrológica y donde de cierta manera pueden ayudarnos a saber qué es lo que está pasando a nivel de cuenca”.

Los primeros resultados

Hay tres zonas claramente identificadas por los investigadores de la UASLP, como la cuenca del Rio Grijalva donde están principalmente los ríos Grijalva, Coatzacoalcos, y otros importantes que afectan Tabasco, Veracruz, Campeche,  una de las zonas con mayor prioridad en extensión. Otra área afectada es en la presa El Infiernillo, donde primero se detectó el problema, inclusive ahí se detectaron pérdidas en las pesquerías de alrededor de 30 millones de pesos, y en la laguna de Chiricahueto, en Sinaloa, donde está empezando a proliferar.

“Nosotros hemos estado trabajando en Coatzacoalcos, Veracruz y  hace 5 o 6 años dentro de los muestreos de peces que hicimos no detectamos peces diablo,  pero si ahorita se hace un muestreo se encuentran estas especies, lo que quiere decir que ya están avanzando hacia la zona rápidamente”.

Sostuvo Illizarrituri Hernández, que para este proyecto, “nos interesaba saber hasta dónde es capaz de llegar el pez diablo, es decir que con una serie de modelaciones y de software que utilizamos como la que usan las  variables ambientales, nos interesaba tener un diagnóstico de hasta donde podría llegar el problema, para tomar medidas antes de que crezca, y ver qué determinantes ambientales son preponderantes para la existencia de este organismo, es decir, para priorizar por zonas, lo que nos permite hacer un programa de erradicación y de intervención”.

Para la Semarnat, destacó, “es preciso procesar este organismo principalmente para las comunidades locales,  porque las pesquerías tradicionales prácticamente no existen, lo que los hace buscar trabajos para los cuales no están capacitados y eso les acarrea problemas sociales, porque provocan el desempleo y fomentan la migración e incluso la delincuencia”.

Ante esta situación Semarnat,  en coordinación con otras instituciones establecieron proyectos para darse uso a la piel de los peces Diablo, y un valor agregado.  “Se ha querido utilizar la piel para calzado, bolsos, alimento para gallina o ganado, harinas o bien el consumo de la carne. Lo que queremos evaluar en la UASLP, ya que estos peces, se alimentan del sedimento del fondo del mar o ríos, y así como de los contaminantes y eso pasa a su tejido, músculo,  y a los animales que los consumen por lo que se determinará qué tan pertinente es usarlo con fines alimenticios”.

AMENAZA A LA HUASTECA

Tabasco, donde los investigadores de la UASLP han trabajado, está completamente infestado, así como gran parte de Chiapas. “El patrón que se está presentando ahorita es que estos peces están migrando más hacia el norte, señaló el doctor en Ciencias Ambientales de la UASLP, y suben hacia Veracruz y en un rato mas los podemos tener en Tamaulipas”.

“De acuerdo a nuestros modelos el riesgo está principalmente en las zonas costeras y registrar impactos en la zona Huasteca en San Luis Potosí donde las condiciones para que existan las hay, el chiste es que no lleguen”.

Illizarriturri Hernández dijo que hacer monitoreo, es decir revisar río por río, presa por presa, es muy costoso y más cuando una sola institución la lleva a cabo, por lo tanto a falta de recursos, este monitoreo debe estar basado en las comunidades pesqueras, en las que se debe hacer estimados de abundancia. “Afortunadamente en la UASLP, contamos con el  sistema de alertas de plagas, por lo que quisiéramos empezar a crear con ellos un sistema de vigilancia en tiempo real, que en el momento en que se encuentran los peces diablo, se emita la alerta a nivel nacional para contar con información de primera mano y en ese momento tratar de establecer correcciones y no en uno o cinco años después”.

Indicó que aunque Semarnat tiene su página en línea, no cuenta con un sistema geográfico que emita una imagen que determine el nivel de riesgo, lo que nos daría más información, por lo tanto una alternativa, es trabajar al margen de las comunidades y en cuanto nos manden información validada, con el lugar donde se han observado estas especies, ir a implementar medidas de prevención”.

Minuto a minuto

Toda la sección