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Miguel R. Valladares García

Miércoles 17 septiembre 2014

No quieren policías en Tancuime

El suplente del líder caído advierte que ellos mismos se encargarán de la vigilancia

Miguel Barragán / Pulso

una-330x350Ciudad Valles/Pulso

“No queremos más policías en Tancuime”, dijo Hilario Bautista Chávez, segundo suplente del juez auxiliar recién aprobado en la asamblea de este poblado, donde el sábado pasado, un policía disparó contra la máxima autoridad de la comunidad, acabando con su vida.

Aunque Carlos García García, el policía municipal, se entregó a las autoridades durante la larguísima jornada que siguió al homicidio del juez auxiliar de Tancuime, Alejandro Chávez Morales, los máximos funcionarios de ese lugar vigilado por el “cerro agujerado”, refirieron reiteradamente que ahora se organizarán para estar en mejor comunicación unos con otros y así poder tener orden y vigilancia suficientes, porque no quieren que los policías municipales pisen su tierra.

Hablan pausadamente y se sienten desconfiados, porque su líder fue muerto apenas el sábado y porque aseguran que en Tancuime nadie consume mariguana, como se advirtió en los primeros reportes de la Municipal de Aquismón. Lo que sí aseguran con énfasis es que todos los policías que llegaron al baile del sábado, y que eran “muchos” y “trepados en dos camionetas”, llegaron en evidente estado de ebriedad a la fiesta.

ABUSO AÑOSO

Tancuime quiere decir en tének “cerro agujerado”, y esa misma elevación vigila la galera donde ayer decenas de señoras se aprestaban a recibir el apoyo del programa Oportunidades; estaban calladas, serias. No sufrían del calor que acostumbran pasar cuando hacen la larga fila, más bien sentían todavía los nervios por la muerte que recién había ocurrido del líder del pueblo y de lo vulnerable que puede llegar a ser cualquiera que vive ahí. La cruz en el suelo, la veladora votiva, las flores de cempasúchil eran el recordatorio del lugar donde quedó Alejandro Chávez, padre de cinco, que ahora son huérfanos y que serán responsabilidad del pueblo.

Todos los policías llegaron borrachos. En Tancuime no había nadie fumando mariguana, de acuerdo con las autoridades comunales que están del otro lado de la mesa. De hecho, el vicio del cannabis no es recurrente en ese pueblo. “Lo que pasa es que los policías nomás te ven que están tambaleándote y te llevan; te pegan, te quitan el dinero y aparte les tienes que pagar una multa de trescientos pesos, encima de todo”, argumentó que fueron completando entre Hilario Bautista, Santos Cirilo Marcos, el suplente del juez auxiliar y el que quedó en el lugar del difunto, Miguel Isaac Francisca. Pero todos coincidieron en dos cosas: Quieren justicia y que no se libere a Carlos García (el homicida), y que no vuelvan a mandar policías a Tancuime.

LA LEY DEL MAYUL

En Tancuime, que se encuentra a escasos cinco kilómetros de la Cabecera Municipal de Aquismón, hay alrededor de tres mil habitantes, el cien por ciento de origen indígena y de éstos, un aproximado de 200 se dedican a cuidar el pueblo y a colaborar con el orden de esa comunidad que tiene su casa de justicia en lo alto de la pequeña población. Los mayules son una especie de policías comunitarios que ayudan al juez auxiliar a ejercer el orden y ellos traducen el significado como el de “policía auxiliar”. Ahora la petición es que la autoridad del Municipio, la Policía Preventiva ni se aparezca ahí, porque ellos prefieren cuidarse solos, luego del acontecimiento del sábado, alrededor de las dos de la madrugada, cuando Alejandro Chávez cayó herido de muerte, a unos pasos de la galera municipal donde se celebraba un baile.

COINCIDENCIAS HISTÓRICAS

Los jefes del pueblo son enfáticos: No se están organizando para cuidar a la población, sino que ahora estarán en constante comunicación para no permitir que los policías entren al pueblo y para poder coordinarse mejor, ahora que delegarán la seguridad de la gente de Tancuime sólo al juez, sus auxiliares directos y las dos centenas de mayules que están en la organización.

Esta coyuntura de la población aquismonense ocurre luego de casi dos meses que aparecieron grupos de autodefensa en la zona de Tierra Caliente, en Guerrero, donde civiles se encapucharon y armaron para hacerle frente a la delincuencia organizada.

La diferencia aquí es que en Tancuime no se están defendiendo de nadie. Sólo quieren que no vuelva a aparecerse en su pequeño pueblo ningún policía de la municipal, porque de ellos sólo han recibido abusos.

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