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Miguel R. Valladares García

Viernes 23 Junio 2017

El inconsciente de Flor Garduño

A tres décadas de carrera profesional, la obra de esta fotógrafa mexicana sigue traspasando fronteras. En sus imágenes prevalece el mito en un mundo onírico que surge de su relación con personas y la literatura.

Hugo Rentería / Pulso
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EL INCONSCIENTE-330x350La mente de Flor Garduño está llena de imágenes metafóricas y de recuerdos con grandes personajes de la fotografía, a quienes conoció desde joven y que, definitivamente, influenciaron su estilo como artista de la lente.

Actualmente es una de las artistas visuales femeninas con mayor proyección internacional. Abandonó sus estudios en la Antigua Academia de San Carlos para ser la asistente de Manuel Álvarez Bravo, quien ha marcado su trayectoria al  igual que Kati Horna.

Los estudios respecto al inconsciente de la mente humana, realizados por Carl Jung, son algunas de las lecturas favoritas de Garduño y una inspiración que ha plasmado a través de la lente.

Con “Trilogía” que se encuentra en el Museo de Arte Contemporáneo de San Luis Potosí, la fotógrafa celebra tres décadas en las artes visuales. En 1990 recibe la Swiss Federal Grant en fotografía.

También ha ganado el premio Bundesamt für Kultur, el premio KODAK de Alemania y el Reina Isabel por “Testigos del Tiempo”. En el año 2002, obtiene el Premio Photo District News por “Inner Ligth” como mejor libro de desnudo artístico.

LA LENTE

A la fotógrafa le interesa en particular el tema del mito, la literatura rulfiana es otra de las influencias en sus fotos de paisajes, de hecho también tuvo la oportunidad de conocer a Juan Rulfo y recuerda el gusto que le causó un retrato que le tomó al autor de “Pedro Páramo”.

¿Qué representa en su vida Manuel Álvarez Bravo?

He sido una mujer muy afortunada por las personas que han estado en mi vida. Mi relación con Manuel Álvarez me abrió muchas puertas, no sólo en la fotografía, sino también en el arte en general. Manuel era un hombre muy culto, me dejó su gusto tanto por la música de Pink Floyd o Led Zeppelin.

Si tengo que resumir lo que me dejó en mi vida la relación con Don Manuel, fue el compromiso con la fotografía. El decir “quiero ser fotógrafa” y dedicarme a trabajar, ser constante.

La experiencia que más recuerdo de Don Manuel, fue el día que lo conocí. Era yo muy joven y por medio de otra persona me consiguió una cita en el estudio de Don Manuel. Le mostré mi trabajo, vio todas mis fotografías con mucho cuidado, le dije “esas son las primeras fotos que hice”. Y él me respondió: “Pues le deseo que siga haciendo usted fotos primeras toda su vida”.

¿Cómo nace la fotógrafa Flor Garduño?

La fotografía para mí es algo más que la imagen. Es muy difícil hacer un lenguaje propio. La gente que trabaja con el arte, no nace espontáneamente. Siempre se crece con las influencias, con las visiones de la gente predecesora.

Hay que ver mucha fotografía, ir a museos, leer, a mí me ha ayudado mucho leer. Don Manuel me decía que si quería ser fotógrafa me tenía que alimentar de muchas cosas. Me puedo imaginar cosas que muchas veces me dan pie a ideas. Otra de mis influencias es Tarkovski, me encantan sus películas y es así como he construido mi lenguaje como fotógrafa.

EL HOMBRE MITO

¿Por qué Carl Yung en su obra?

Pues yo he vivido muchos años en Suiza y he realizado gran parte de mi obra en ese país. Cuando hice “Bestiario” trato el tema del mito en América Latina, quien mejor que ha escrito sobre los mitos y los arquetipos de los pueblos que Carl Gustav Jung.

Encuentro en mi vida a una psicoanalista Junguiana, trabajamos juntas, trabajamos el tema de los sueños. Y resulta que muchas de mis fotos son muy oníricas, que con el paso del tiempo voy atando cabos y digo: “esto ya lo pensé, ya lo soné”.

Para mí ha sido muy importante la obra de Jung para entender los arquetipos. Hay un libro de Jung donde explica porqué los indígenas son muy atraídos por el espejo. “Para mí fue muy interesante porque Jung dice que el espejo, es el reflejo hacia el infinito y el contacto con Dios”.

Gabriel García Márquez, Cervantes, Dostoievski, Mario Vargas Llosa, son los autores que no faltan en las lecturas de la fotógrafa.

Garduño siempre ha estado interesada en la Alquimia, el arte de la transformación. En su obra la mujer, el hombre, los paisajes, y la naturaleza son transformados en imágenes simbólicas a blanco y negro de múltiples interpretaciones.

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