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Miguel R. Valladares García

Miércoles 1 octubre 2014

Motes inmortales en lucha libre mexicana

El Universal

hh motes-330x350Las hazañas de los luchadores se escriben sobre el cuadrilátero. Ahí, los triunfos se acumulan hasta convertir a un gladiador en figura, y con el paso del tiempo, adquieren tintes de leyenda.

En el camino al estrellato, su manera de luchar, gestos y actitudes forman su esencia hasta ganarse motes con los que son inmortalizados para la eternidad.

Así, cuando se menciona al Ídolo de los Niños, cualquier aficionado sabe que se trata de Atlantis; o cuando se recuerdan las batallas de Canek, es ineludible identificarlo como El Príncipe Maya.

Precursor de la lucha aérea, El Geniecillo Azul, Lizmark, marcó una época de gloria con su espectacular equipo y hermosa capucha.

Emilio Charles, quien falleció hace unos meses, no hubiera tenido el mismo éxito como rufián sin el mote de El Rey del Beatiful, gracias a su codiciada melena.

El Veneno Verde, Fishman, confirmó que su poder era mortal cuando acabó en semanas consecutivas con las incógnitas de El Cobarde y Sangre Chicana, quien a partir de ese momento se convirtió en El Amo del Escándalo, y desató toda su furia en grandes batallas en las que defendió su preciada cabellera.

La lista es interminable, pero en ella no puede faltar Dr. Wagner Júnior, El Galeno del Mal, quien ha sabido mantener el personaje que su padre le heredó, con una fuerte presencia y personalidad, únicas en el pancracio mexicano.

APODOS LEGENDARIOS

El Jefe Indio, Dedos Chuecos nunca se imaginó que sería el iniciador de la dinastía de los Villanos, que se ha convertido en una de las más reconocidas en la historia.

Aníbal, La Saeta Azul o Guerrero Cartaginés, fue un luchador que hizo de la elegancia sobre el ring su carta de presentación, luchó por casi tres décadas hasta que partió a la arena celestial en 1994.

Pero si hablar de leyendas se trata: Black Shadow, El Hombre de Goma, fue el primer gran luchador aéreo, quien, a pesar de perder la máscara con Santo, El Enmascarado de Plata, no detuvo su crecimiento hasta convertirse en leyenda.

En la década de los 90. Varios luchadores coliseínos se ganaron a pulso la etiqueta de figuras. Nació así El Pirata Morgan, quien se auto nombró como El Mejor Luchador del Mundo.

Octagón impactó con su agilidad sobre las cuerdas hasta ser identificado como El Amo de los Ocho Ángulos; De menos trascendencia, Jaque Mate, El Hombre de la Jugada Mortal, destacó junto a los Intocables, donde mandaba Pierroth Jr.

No hay duda de que El Bocazas marcó un parteaguas en la lucha libre mexicana. El maloso se adelantó a su época e hizo del micrófono una arma poderosa para intimidar a sus oponentes.

Otros, como Mil Máscaras (Mr. Personalidad), Tinieblas (El Príncipe Sabio), Blue Demon (El Manotas) y El Príncipe de Seda, Huracán Ramírez, no requieren mayor presentación, son iconos de los cuadriláteros que dejaron huella.

LOS HÉROES MODERNOS

Es complicado encontrar motes de peso entre los luchadores actuales, quizá los más llamativos recaen en estetas como Míster Niebla, quien como El Apestoso revolucionó la rudeza con su grupo de la Peste Negra, junto a los hermanos Casas.

Su gran rival se llama Shocker, quien como El Mil Por Ciento Guapo, ha sido un estandarte, en las empresas donde ha trabajado y se mantiene vigente en el medio hasta la fecha.

Por su parte, el heredero de El Volador, a quien la hacen faltan triunfos importantes sobre el ring, cambió de bando y ahora es conocido como El Depredador del Aire, un auténtico dolor de cabeza para los científicos y un luchador con los atributos para ser un auténtico ídolo de las multitudes.

Mientras que entre los exóticos, La Fresa Salvaje, Máximo, se abrió paso en el CMLL para posicionar su personaje, cuando el concepto parecía caducado.

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