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Miguel R. Valladares García

Martes 30 septiembre 2014

Las lujosas y abandonadas casas de narcos en Michoacán

El Universal

casa narcos michoacanAl mismo tiempo que mantenían bajo un régimen de terror a los habitantes de este municipio, los jefes de “Los Caballeros Templarios” se relajaban viendo la serie de televisión “Escobar, El Patrón del Mal”, un teledrama colombiano que cuenta la vida y obra Pablo Emilio Escobar Gaviria, quien fundó y dirigió hasta su muerte el cártel de Medellín.

También bebían y disfrutaban de carnes asadas en las casas que ocupaban, una de ellas a solamente unos pasos de la presidencia municipal.

Hoy lucen abandonadas las casa que hasta hace algunas semanas eran propiedad de los líderes locales de “Los Caballeros Templarios” en la cabecera municipal de Aguililla, una de las principales zonas de operación de la organización criminal.

Uno de los inmuebles es la casa de “El M-10”, gente de confianza de “El Tena” o “El 0-2”, a quien las autoridades federales identifican como el jefe de la organización en el municipio.

La propiedad se encuentra en la calle de Melchor Ocampo, a sólo unas calles del palacio municipal. A diferencia de las casas aledañas que se ubican en la misma cuadra, la vivienda no tiene ningún número o algún distintivo que haga referencia del domicilio.

La entrada principal se encuentra a un costado de un estacionamiento. Al cruzar el umbral hay un pequeño recibidor donde se ubica una cantina. En el mismo pasillo se encuentran dos cuartos; uno de ellos parece haber sido habilitado como una recámara, mientras que el otro es sala de descanso.

La casa se encuentra vacía, sin muebles. Sólo se observan algunas botellas de licor vacías y una copia de la serie de televisión sobre Escobar Gaviria, que relata la historia del capo traficante de cocaína a quien las autoridades de Colombia vinculan con el asesinato de unas 10 mil personas y que logró amasar una fortuna que, según algunas versiones, le permitió en 1984 ofrecer al gobierno de su país el pago de la deuda externa, entonces cifrada en 10 mil millones de dólares.

En el interior del inmueble también hay bolsas de tiendas departamentales y recibos de luz. En el segundo piso se encuentran tres cuartos; uno de ellos tiene un balcón amplio que da la calle, así como un jacuzzi que marca una diferencia de las otras habitaciones.

Los otros dos cuartos dan al patio trasero que, según el testimonio de los habitantes, era uno de los lugares preferidos de El M-10. En ese lugar, cuentan vecinos, convivía y bebía con integrantes del cártel mientras se asaban carnes y discutían de negocios. El lugar era cuidado por una persona allegada al M-10, cuyo paradero se desconoce desde hace algunas semanas.

Esta no era la única propiedad de los jefes de la organización en Aguililla. En la calle Epitacio Huerta, 418-A, se encuentra otra casa. En la misma vialidad también se encuentra un inmueble de una persona identificada como “El Músico”. La casa era también utilizada por la agrupación para realizar reuniones.

Algunas de estas propiedades fueron adquiridas con recursos presumiblemente ilícitos, sin embargo, otras les fueron quitadas a la fuerza a sus antiguos dueños bajo amenazas e intimidaciones.

Diversos propietarios, aseguran habitantes del municipio, fueron obligados a ceder las casas o ranchos, y los notarios, en algunos, casos fueron amenazados de muerte para poner los inmuebles a nombre de los líderes locales de “Los Caballeros Templarios”.

Una de las propiedades que presuntamente fue arrebatada a sus propietarios fue la que utilizaba “El Loco” o “El Lobo”, quien hasta hace algunos meses era el jefe de “Los Caballeros Templarios” en Aguililla y fue detenido por las autoridades.

Las posesiones de los integrantes del crimen organizado en Aguililla se localizan tanto en la cabecera municipal como en las comunidades y cerros que integran el municipio.

Hoy estas casas se encuentran “bajo resguardo” del grupo de autodefensa que surgió el pasado 26 de junio.

Estas casas, explican los habitantes, no son las únicas que se encuentran solas y abandonadas, ya que por toda la localidad se observan domicilios que en el mejor de los casos fueron desalojados por sus habitantes ante el incremento de la violencia.

En el peor de los casos, las viviendas se encuentran solas, debido que las familias fueron asesinadas.

Un ejemplo de ello se presentó hace algunas semanas en la calle Epitacio Huerta, donde Elías Valencia, integrante de “Los Caballeros Templarios” fue asesinado, presumiblemente, por los propios integrantes de la agrupación. En el asesinato también fueron ultimados sus tres hermanos, su padre, un joven y su cuñado. El supuesto motivo del crimen fue haber roto los códigos de la organización criminal.

En la fachada aún se pueden ver los impactos de armas calibre 9.milimertros y de AK-47, que fueron disparadas el día que se cometieron los asesinatos. En una de las dos puertas, cuelga un moño negro en recuerdo de las víctimas.

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