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Miguel R. Valladares García

miércoles 12 diciembre 2018

El Globero, pintoresco personaje

La tierna carita de los niños, expresa singular alegría al divisar el globero, que amable ofrece atractivos globos, tratando de cautivar a los chiquillos. Obviamente, la variedad de colores y figuras, atrae la atención de los adultos, que fascinados, admiran el artesanal producto.

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globero-cuadradaPor José Hernández García.- Los globeros siguen siendo hoy en día parte viva de la historia de México, con una de las profesiones más antiguas de las crecientes ciudades, siguen vigentes pese al paso de los años y siempre han podido adaptarse a los tiempos actuales con sus coloridos productos.

Son apreciados por los niños y adultos de todo el país, siempre cargados con una inmensa variedad de globos, de todas las formas, colores y personajes. Tienen de todo para nuestro gusto, ya sea para maravillar a un niño con un globo de su admirado personaje o para facilitarnos expresar nuestros sentimientos con algunos globos con mensajes de afecto o de corazón para regalar a la persona amada.

Por las principales plazas de la ciudad, en las ferias, y fiestas regionales, siempre podremos ver alguna de las gigantescas columnas de globos que los caracterizan, dispuestos a ofrecer un atractivo globo que es una agradable muestra de afecto para toda ocasión.

Durante su labor, sorpresivamente, un danzarín globo rojo escapa de sus manos y vuela sobre las cabezas de los niños que entusiasmados corren detrás de él, saltando, y esforzándose por atraparlo, e impulsados por su infantil curiosidad, preguntan al globero por qué los globos se elevan. Él contestó, les voy a decir un secreto. Lo que hace subir al globo, no es ni el color, ni la forma, sino lo que tiene adentro. La magia de una tradición, alegró a los chiquitines.

El ancestral globero, que antaño recorría las calles, parques, y plazas públicas en busca de una sonrisa infantil, se enfrenta ahora a una nueva generación donde la tecnología ha puesto en peligro su existencia. Actualmente, el internet está acaparando el interés de la mayoría de los niños, con videojuegos y demás entretenimiento, nada recomendable para los peques.

Bélicos juguetes electrónicos, y sofisticados aparatos de diversión, han desplazado al tradicional  balero, trompo, yoyo, y demás juguetes típicos de México. Las escasas ventas han propiciado que algunos globeros declinen ante el crecimiento de los videojuegos. Los pocos  globeros que recorren la ciudad, siguen la batalla contra la tecnología, y lamentablemente hasta la estrategia de motivar a los niños a que compren globos ha quedado obsoleta.

La nula promoción de nuestras tradiciones, ha provocado que nuevas generaciones desconozcan las folklóricas costumbres de México. Planteles educativos y secretarías de turismo, poco o nada han hecho por promover y difundir la ancestral cultura. Recordemos, que un pueblo sin tradiciones es un pueblo sin historia.

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