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Miguel R. Valladares García

miércoles 14 noviembre 2018

“Filiberto buscó su propia desdicha”

Feminicida tuvo una infancia de pobreza en una humilde vivienda; ya no es bienvenido en su familia

Myrta Galicia / Pulso
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filiberto busco

TAMUÍN.- “Él se lo buscó”, fueron las palabras con las que Don Marcelino Hernández, cerró la conversación con este medio, al ser cuestionado sobre su hijo Filiberto Hernández Martínez, procesado por el homicidio de Eliehoenai Chávez Rivera, quien fue localizada muerta junto con otras niñas en el rancho La Puntilla.

Con la mirada un poco perdida, pero con el gusto de platicar con la gente, Don Marcelino llegó a su casa ayer cerca del mediodía, con dificultad camina con el uso de un bastón, llegó temprano al no encontrar trabajo, pues su oficio como jardinero no da mucho que ganar.

Al arribar a la humilde vivienda, ya lo esperaba este medio en busca de una entrevista, algún dato sobre su vida en la infancia.

Don Marcelino, no ha podido ver a Filiberto Hernández, “no sabemos nada de él desde el jueves o viernes, y yo no puedo ir necesito que me lleven porque ya no veo con un ojo y no puedo caminar bien, sabemos lo que pasó por los periódicos”, dijo con voz suave pero clara.

Filiberto tiene tres hermanos más y una hermana, de niño vivió en una humilde casita de madera, plásticos y lámina, ubicada en la calle Moctezuma en la colonia Colosio, con su padre Marcelino Hernández y su madre Julia Martínez.

“Él era buen muchacho, yo los enseñé a trabajar desde chicos, porque había que darles para la escuela y siempre salían a hacer mandados, aquí jugaban con los vecinos”, recordó Don Marcelino.

Estudió la primaria en la escuela Revolución Mexicana y después en la secundaria Ponciano Arriaga, pero a los 17 años, Filiberto decidió irse de militar, desde entonces la familia dejó de verlo.

Posteriormente regresó a este Municipio, se juntó con su esposa pero a sus padres poco los visitaba.

Desde hace seis años, Filiberto no visita a su padre porque éste vive con otro de sus hermanos, y no es bien visto por ellos, porque no aprueban el trato que tenía con su familia.

Su madre murió hace cinco años, y ahora su padre vive con otro de sus hijos, Nicolás, en el mismo domicilio y quien, tras ver que su padre estaba siendo entrevistado, quiso aclarar que ahí –en su casa- no es bien recibido, ahí no se le quiere –a Filiberto- “aquí no lo queremos y no estamos de acuerdo con lo que hizo”, dijo Nicolás.

Otro hermano de Filiberto, de nombre Cruz, también está detenido en un penal, y del cual Don Marcelino dijo que el mismo abogado de su defensa le dijo que ya lo dejara, pues dejaban de comer por pagar una fianza para sacarlo en libertad pero reincidía y en repetidas ocasiones fue detenido hasta que fue enviado al penal, en donde no es visitado por Don Marcelino.

Para ver a Filiberto, necesita que lo lleven sus hijos, sólo ya no puede caminar y se le dificulta también no poder ver bien.

“Dicen que hay que pagar como 50 mil pesos, pues de dónde, no tenemos dinero, Filiberto rentaba la casa donde vivía, ahí dejó todo y no podemos entrar porque sólo él sabe, ni modo él se lo buscó”, dijo Don Marcelino.

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