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Miguel R. Valladares García

viernes 17 noviembre 2017

Unos tres mil rayos sorprendieron al pueblo indígena Wiwa en Colombia

Notimex
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41007038Los colombianos siguen sorprendidos de la fuerza de la naturaleza pues cerca de tres mil rayos sorprendieron a una comunidad indígena en las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, su tierra sagrada, en el caribe colombiano.

El suceso se presentó entre la noche del domingo y la madrugada del lunes en un resguardo de la etnia Wiwa, cuando realizaban una ceremonia que hacía parte de sus tradiciones ancestrales.

Una de las descargas eléctricas cayó encima de la kankurúa, que es una humilde choza, donde se concentraban más de 70 indígenas.

Los miembros del pueblo Wiwa estaban reunidos adelantando un taller del Plan de Salvaguarda de los recursos naturales de su resguardo, cuando se produjo la tormenta eléctrica.

Los tres mil rayos electrizaron a las indígenas, que no lograban entender el fenómeno de la naturaleza y mucho menos como 11 de sus compañeros murieron calcinados y otros sobrevivieron con quemaduras en sus cuerpos.

“Un trueno retumbó en la Sierra y en segundos se prendió la choza”, contó al diario El Tiempo, uno de los testigos presentes en la ceremonia en la que los Wiwa estaban escuchando sus Mamos, sus Dioses de la naturaleza.

Dos días después los indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, creen que la descarga eléctrica fue un castigo de sus Dioses por Desobediencia, y lloran a sus muertos mientras preparan el funeral colectivo con el rigor de sus tradiciones ancestrales.

Mientras los Wiwa lloran a sus muertos y recorren el sitio de la tragedia, en donde solo se ve soledad, las cenizas de los árboles y la choza; en las ciudades los colombianos siguen sorprendidos por la descarga eléctrica en la Sierra Nevada de Santa Marta, pues es la primera vez que los rayos dejan “muertos y heridos”.

La Defensoría del Pueblo, las autoridades locales, regionales y nacionales, así como los diferentes pueblos indígenas de Colombia, reaccionaron con apoyo humanitario para el pueblo Wiwa, que concentra una comunidad de unas dos mil personas.

La institución humanitaria envió a la zona un defensor comunitario y una profesional especializada en asuntos indígenas y las minorías étnicas, “con el fin de servir como enlace entre la comunidad y las autoridades, y de la misma forma verificar la atención que por parte del Estado reciben los Wiwa”.

Dijo que en Santa Marta, la principal ciudad capital de la zona, “se encuentra otro equipo de la Defensoría Regional Magdalena que ofrece asistencia médica a los heridos para garantizar la protección de sus derechos y la atención oportuna de los lesionados”.

La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) hizo un llamado de solidaridad con las familias de las víctimas: José Domingo Sarabeta Móscate, José María Móscate Gil, Mariano Sauna Gil y Juan David Gil Alberto.

Además, Macuc Gil Alberto, Daniel Gil Mojica, Narciso Simongana Mojica, Juan Gil Pinto, Manuel Sauna, Iván Ramón Gil Mojica y Javier Concrique Mojica, “cuyas familias quedan desprotegidas y a merced de las condiciones que afrontan los Pueblos Indígenas”.

“A los hermanos de la Organización Wiwa Yugumaiun Bunkuanarrua Tayrona (OWYBT), les extendemos nuestro abrazo de solidaridad y respaldo institucional en estos momentos difíciles para una Organización que se ha destacado por defender los principios de Unidad, Territorio, Cultura y Autonomía”, señaló la ONIC.

En la Sierra Nevada de Santa Marta, ubicada entre los departamentos de Cesar, La Guajira y Magdalena, los Wiwa comparten el territorio con los resguardos de los Kogui y Arhuaco.

En Colombia se encuentran en las diferentes regiones, 80 grupos étnicos, con una población aproximada a las 800 mil personas, con más de 64 idiomas y unos 300 dialectos.

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