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lunes 18 diciembre 2017

Adaptarse o morir, Paulo Coelho advierte al mundo del libro

EFE
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paulo-coelho-878215l El escritor brasileño Paulo Coelho advirtió hoy al mundo del libro, en un encuentro con sus editores en la Feria de Fráncfort, que tendrá que “adaptarse o morir” ante el reto que representa la revolución digital.

La feria abrió hoy sus puertas con el sector afectado por un clima mucho más sombrío y nublado que el de otoños anteriores. La primera impresión que tenía cualquier visitante desprevenido era que, por algún motivo, la muestra era más pequeña y menos concurrida que en ediciones anteriores.

Lo segundo, sin duda, tiene que ver con el clima. Lo primero, en cambio, tiene su explicación en la tendencia a la concentración que se sigue dando en el sector editorial.

La visita al pabellón 5, donde suelen concentrarse las editoriales españolas y latinoamericanas, dejaba en la memoria el hecho de que estand del grupo Santillana, uno de los más grandes tradicionalmente, había desaparecido.

Sus sellos editoriales se encuentran repartidos ahora en el de Randon House o, mejor, de Penguin Random House, como se llama ahora el gigante editorial, perteneciente al grupo alemán Bertelsmann, que es un factor de poder cada vez más fuerte en el mundo de lengua hispana y en el mundo anglosajón.

Las principales editoriales independientes siguen ahí, incluso El Acantilado, pese al reciente fallecimiento de su dueño y director, Jaime Valcorba, pero la feria parece más pequeña.

Además, el poder de los consorcios digitales parece haber empezado a poner nervioso al mundo de la edición, que hasta ahora había tratado de insistir en que la digitalización era una fuente de oportunidades más que una amenaza.

El encuentro con Paulo Coelho, en diálogo con el director de la Feria, Jürgen Boos, terminó centrándose en el tema de la digitalización. La idea era que Boos entrevistará a Coelho, pero el escritor fue el que primero le disparó una pregunta a Boos y quiso saber cuáles eran las mayores transformaciones de la feria en los últimos diez años.

“He visto gente que le tenía miedo a las fotocopiadoras, a las máquinas de fax, y ahora hay quienes temen la digitalización”, dijo Boos, que suele insistir en que la mercancía clave del sector son las historias que se cuentan y que el formato es secundario.

Coelho, por su parte, recordó que la Feria de Fráncfort era un invento de Gutenberg, lo mismo que la imprenta, y que en su momento los monjes habían visto con desconfianza el libro impreso.

“Los monjes tardaban dos años en hacer un ejemplar a mano. Era obvio que desconfiaran de una máquina que produjera ejemplares en serie”, dijo.

La digitalización, como tal, según Coelho, tiene sus ventajas claras. “La cultura es accesible en todas partes”, dijo el escritor repitiendo casi un lema que tiene escrito el consorcio Google en un papel de su estand en el pabellón 8.

Naturalmente, admitió el escritor, también es una fuente de preocupación para la gente que trabaja en el proceso de edición, para los que, según él, la única solución es adaptarse. “Queramos o no, el mundo será digital”, dijo Coelho.

Una de las claves, según el escritor y contradiciendo una de las posiciones claras de los editores europeos, es no insistir en el precio fijo de los libros digitales, cercano al de los libros impresos.

“Si usted ofrece los libros por un precio tan alto, la gente tratará de conseguirlos ilegalmente. Si los ofrece por un precio módico, van a comprarlos”, dijo.

Coelho, que ha hecho experimentos con ediciones suyas en la red, cree que incluso la presencia en la red de títulos puede impulsar las ediciones en papel.

No obstante, el escritor admite que ahora, para un escritor, en medio de la digitalización, lograr el éxito y el reconocimiento es más difícil que cuando él empezó a escribir.

“Ahora todo el mundo tiene una voz y, cuando todos hablen, existe el peligro de que nadie oiga a nadie”, dijo.

“Sin embargo, creo que es bueno que todo el mundo tenga una voz. En todo caso, yo no empecé a escribir para ganar dinero sino para expresarme”, agregó.

La gente, según Coelho, en todo caso, seguirá leyendo por dos razones fundamentales: para entretenerse y para aprender. “A veces se pueden lograr las dos cosas”, dijo.

“No se rindan”, dijo al final de la presentación, moderando un poco su advertencia de que había que adaptarse o morir.

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