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miércoles 19 septiembre 2018

Ambrosia tiene 111 años y se despierta cantando

Al cuidado de unos sobrinos vive como si nada: nada le duele ni le angustia

Blakely Morales / Pulso
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J.CARLOS--GLZ..--.206Ambrosia se despierta cantando. Cruzando la casa se oye su voz interpretando canciones desde su cama. Hace varios años que ya no se quiso parar, por miedo, “no me quiero morir” dice.

Tiene 111 años y como si nada: nada le duele. Con un par de fotografías en la mano, en donde aparece a sus veinte tantos con sus compañeros de trabajo en el Gobierno del Estado, repasa todos y cada uno de los nombres, mientras entre risas pícaras lamenta “ya todos se murieron”.

Ambrosia Acosta Terán nació el 21 de febrero de 1904 en el Rancho El Pujal, en Ciudad Valles y recuerda su infancia con tristeza, pues ella y su familia tuvieron que salir huyendo de la Revolución.

No obstante ella siempre ha sido una mujer feliz. “A ella le gustaba el zarandeo”, cuentan sus sobrinos, quienes hoy la cuidan y disfrutan de las narraciones que de súbito y a cuenta gotas llegan a su memoria.

Como otras personas que han alcanzado tal longevidad, Ambrosia da testimonio de que el secreto para tantos años de vida, es el trabajo.

Antes de cumplir 20 años su familia se quedó sin padre, y como la hija mayor tuvo que buscar cómo ayudar a sus hermanos. Aprendió taquimecanografía y trabajó para el Gobierno. Después migró al Distrito Federal en donde el General Saturnino Cedillo le dio empleo en la Secretaría de Agricultura.

Las fotos dan cuenta de su belleza. No se casó pero no por falta de pretendientes. ¿Cuántos novios tuvo?, se le pregunta y ella responde: “uno, mi jefe; pero estaba muy viejo y no le gustaba nada”.

A ella le gustaba ir al cine, al teatro, cantar, pasear. “Yo quería ser artista” cuenta. Quizá lo fue a su manera.

Su piel ha quedado reducida a una ligera tela sobre sus huesos, cuarteada; sus manos lucen frágiles al contacto, pero saludan y se despiden con fuerza cuando se le propone. “Nos vemos en diez años, Ambrosia” y ella responde decidida: “Nos vemos en diez años”.

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