Fundador:
Miguel R. Valladares García

Domingo 23 abril 2017

Gotas de esperanza

Alex Karuna / Pulso

la-no-resistenciaLa no-resistencia

La educación tradicional en la sociedad, la escuela y familia generalmente nos invitan a luchar con la vida para ‘ser alguien’. Esta lucha constante crea la ilusión de poder modificar a capricho del ego la realidad, lo cual genera un alto grado de soberbia y en la mayoría de las veces, gran frustración y violencia en nuestros pensamientos, palabras y acciones. Ante tal expectativa sufriente, el antídoto que se nos presenta es la no interferencia. Ésta se refiere a la renuncia consciente de querer controlar lo incontrolable, no por resignación sino por una aceptación compasiva. Es hacer de cada experiencia que sale a nuestro camino, el camino mismo para el descubrimiento espiritual. No se trata de juzgarnos por ‘tropezar con la misma piedra’ (que ni siquiera es la misma), no es tampoco odiar a la piedra y mucho menos echar la culpa al sendero por recibir tal objeto que nos estorba. Por el contrario, es observar, reconocer, integrar y transcender aquello que está frente a nosotros.  Esta interacción con los factores de estrés: trabajo, familia, tráfico, clima, economía, gasolina, dólar, pasado y futuro, entre otros, nos da la pauta para poder decidir qué tipo de filtro mental queremos aplicar en nuestra vida. Por ello es importante practicar el perdón a todo aquello que queremos controlar y no podemos, aún cuando creemos que lo hacemos para mejorarlo. El perdón es deshacer todo pensamiento de culpabilidad para así encontrar nuevos medios para interactuar con aquello que es doloroso y que al mismo tiempo nos brinda la posibilidad de crecer como personas y sociedad respondiendo desde la mente clara y serena. El saber vivir no se refiere a dejar de tropezar sino a utilizar cada obstáculo como despertador para vivir en el presente, utilizando el discernimiento en lugar del juicio y la compasión en lugar del ataque. Así, el no interferir es un fluir consciente y decidido con la vida; es dejar la resistencia para dar paso a la aceptación; es dejar las quejas y empezar a dar gracias; es dejar de sobrevivir y empezar a vivir con plena conciencia.

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