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Miguel R. Valladares García

Miércoles 23 Agosto 2017

Karime Macías dejó de promover a Duarte en redes sociales

El Universal
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Karime MaciasFoto: Facebook

La ex primera dama de Veracruz, Karime Macías, utilizó su página oficial de Facebook por última vez el 23 de septiembre de 2016, fecha en que cambió su foto de perfil y de portada. Las cuentas de redes sociales de la esposa de Javier Duarte se caracterizaron por promover las actividades del ex gobernador.

Anterior a la página oficial, Karime usaba su cuenta personal de manera pública. La última publicación fue el 2 de junio de 2013: compartía un evento de la página del gobernador.

La última actividad que registró en Twitter fue el retuit del mensaje de Duarte en el que dijo que enfrentaría las “falsas acusaciones” en su contra.

“Karime Macías (@KarimeMacias) retuiteó: @Javier_Duarte: Veracruz requiere un gobernador de tiempo completo, lo he sido más de 5 años 10 meses; es tiempo de encarar con la verdad falsas acusaciones”.

En las fotografías que compartió en sus redes, Karime comúnmente aparecía con sus hijos y ella siempre a lado de su marido.

La Primera Dama que defendía a su marido

En público y privado eran parcos e incluso fríos. No había apelativos amorosos entre ellos, simplemente “Javier” y “Karime” o “Karime” y “Javier”. Así se dirigían entre sí el ex gobernador de Veracruz y la ex primera dama.

Sus nombres de pila y nada más. Ella siempre defendía a su esposo de las acusaciones sobre corrupción que comenzaban a aflorar a la mitad del sexenio; y él siempre tenía palabras de reconocimiento para su esposa.

Karime trataba siempre de mostrar una posición sumisa cuando estaba frente a secretarios de despacho o colaboradores de la administración estatal, pero muchas veces se hacía notorio que tomaba decisiones.

Era frecuente observarlos, en sus viajes en aeronaves oficiales que hacían con compañía, absortos en sus pensamientos y en sus teléfonos celulares, incluso apartados físicamente en cada extremo de los asientos.

En las camionetas blindadas en las que se transportaban de Casa Veracruz, la residencia oficial de los gobernadores, hacia el aeropuerto “El Lencero”, pocas veces cruzaban palabras y sólo se daban reportes de actividades menores. Javier tenía más comunicación con el chofer y su escolta.

Si bien se recibían siempre con un beso en la boca, era raro verlos mostrando otro tipo de afectos físicos, pero siempre con una sonrisa se presentaban en actos públicos y en las reuniones de gabinete.

Karime y Duarte sostenían una relación distante también con sus familiares cercanos. Ambos se quejaban del padre de ella, Antonio Macías Yazegey, a quien consideraban como un hombre “insaciable” a pesar de los negocios que tenía, como la venta de terrenos del parque tecnológico del puerto de Coatzacoalcos.

Su mayor cercanía era con Mónica Giham Macías Tubilla, hermana de Karime, y su esposo Armando Rodríguez Ayache. La relación de Karime con su suegra, Cecilia Ochoa, y con sus cuñados era distante. Se veían poco, lo estrictamente necesario.

Karime cocinaba algunas veces para Javier y sus tres hijos —Javier, Carolina y Emilio—, aunque regularmente contaba con dos niñeras. Ella tenía peinadora y maquillista personal.

En Casa Veracruz, la pareja tenía oficinas distintas desde donde operaban acciones de gobierno y de comunicación con un grupo importante de colaboradores y familiares que convivían con los tres hijos, quienes algunas veces aparecían con las niñeras.

En público, ambos sonreían cuando tenían cerca a los tres descendientes, pero Karime era especialmente dura con Javier, el primogénito, a quien sólo le permitía ver la televisión media hora y podía jugar cuando terminaba sus tareas escolares.

El matrimonio compartía también asesores: confiaban ciegamente en Enrique Jackson, José Murad y Rubén Aguilar, quienes estuvieron juntos incluso el día de la elección en que el PRI perdió la gubernatura.

Eran parcos e incluso fríos, pero se apoyaban en todo, encabezaban reuniones de amigos y fiestas oficiales, y defendían sus proyectos personales, como cuando un día después de haber perdido la elección de gobernador, Karime llamó a algunos allegados y les dijo que la batalla aún no estaba perdida, que pelearían en los tribunales para arrebatarle el triunfo al panista Miguel Ángel Yunes Linares.

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