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Miércoles 26 Julio 2017

En mermeladas, chutneys y a la parrilla: la fresa se presta a todo

Agencias
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Por Leonie Merheim (dpa)

Una combinación de ácidos frutales, dulzura y un color rojo increíble: esta es la causa por la que la fresa es la fruta favorita de muchas personas. Y además es super sana: tiene más vitamina C que cítricos como la naranja. Con 100 gramos, quedan cubiertos los requerimientos del día. Además, la fresa contiene ácido fólico, que está presente en pocos alimentos.

Su alto contenido de agua vuelve a la fresa una de las frutas preferidas del verano. Encima, tiene pocas calorías. La única contra es que, por su consistencia blanda, su transporte es complicado, por lo que para disfrutar de fruta en buen estado siempre conviene optar por un producto regional.

A la hora de comprar fresas, hay que prestar atención a que tengan buena forma, un aroma dulzón y hojitas verdes. También se recomienda quitarles las hojas poco antes de prepararlas.

Las fresas son ideales para las recetas dulces. Una receta deliciosa son los alfajorcitos con relleno de ricota y fresa. Para la masa hay que mezclar 125 ml de leche, 50 gramos de manteca, una pizca de sal, 200 gramos de harina y cuatro huevos y poner todo en una manga. Luego, deben hacerse pequeños montoncitos de masa en una placa y hornearlos por unos 35 minutos.

Una vez horneadas, se pueden cortar las tapitas al medio. Para el relleno hay que mezclar 250 gramos de ricota con un poco de miel y cáscara de limón. La mezcla se coloca entre las dos tapitas y por encima del relleno se colocan fresas cortadas a la mitad o en cuartos. Finalmente se les coloca la tapa y ¡listo!

Quien prefiera una receta menos dulce puede añadirle algunas fresas a su ensalada. Solo hay que estar atento a aderezar la ensalada poco antes de servirla, para que no se oxiden. Incluso quedan muy bien con espárragos y “levantan” combinaciones con patatas e ingredientes similares.

A diferencia de otras frutas, no se las puede dejar madurar después de la compra. Por eso es importante que tengan el grado de maduración justo a la hora de comprarlas. Si tienen partes verdes, quiere decir que aún no están lo suficientemente maduras. Si están algo marrones, quiere decir que están pasadas. Si se las compra en su estado óptimo, duran entre uno y dos días más.

Congeladas pueden conservarse hasta un año más. También se las puede hacer puré y congelar la pulpa. Sin embargo, no vuelven a tener su consistencia original, por lo que lo mejor es usarlas en recetas como compotas o rellenos de tartas, pero no comerlas frescas.

Además de mermelada, se pueden hacer jarabes, chutneys y confituras con las fresas. Quedan deliciosas combinadas con ruibarbo, grosellas, guindas, damascos y saúco. Incluso se le puede dar una nota especial a la confitura añadiendo al final, después de la cocción, un chorrito de jarabe de flores de saúco o licor de frutas.

Aunque parezca raro, las fresas incluso se pueden grillar a la parrilla y comerlas luego con salsas caseras y picantes. Para esto son ideales los chutneys, que suelen tener un gusto agridulce. Los chutneys también quedan deliciosos con queso, carne, arroces y fondues.

Para un buen chutney hay que lavar unos 800 gramos de fresas y cortarlas en pedacitos pequeños. Aparte, hay que picar bien finito 200 gramos de cebollas. Luego, hay que cocinar durante 10 minutos las fresas, las cebollas y 125 ml de vinagre de frambuesa con azúcar gelificante. Finalmente, condimentar el chutney con sal y pimienta y servirlo con carnes o queso de cabra.

dpa

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