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Miguel R. Valladares García

Martes 22 Agosto 2017

Empeora la salud del sacerdote agredido

Se halla en terapia intensiva, grave y en peligro de perder la vida

Notimex
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Ciudad de México.- El vocero de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, informó que el sacerdote José Miguel Machorro se encuentra en terapia intensiva, grave y en peligro de desenlace fatal luego de sufrir un infarto de miocardio, razón por la cual tuvo que ser entubado.

“Hace unas tres horas nos informaron que había sufrido un infarto al miocardio, que lo habían vuelto a entubar, pero la situación es grave”, dijo en entrevista telefónica tras ser informado del parte médico.

El sacerdote, de 55 años de edad, “está delicado y su salud se ha deteriorado de manera considerable”, añadió el portavoz del Arzobispado.

También ha presentado un cuadro asociado con sangrado en el tubo digestivo con una lesión que ya se identificó de origen congénito que haría necesaria una embolización.

Audiencia

Durante la primera audiencia celebrada el mediodía de este jueves en los juzgados del Reclusorio Oriente, el juez Alejandro Cruz Sevilla, declaró “inimputable” a Juan René “N”.

Esto después que el juzgador escuchara a la parte acusadora, que lo acusó de homicidio en grado de tentativa; sin embargo, el Ministerio Público dejó en claro que después de los exámenes que se le practicaron a Juan René, determinaron que padece un trastorno psicótico y que no está apegado a la realidad, por lo que no puede ser juzgado en un proceso ordinario.

Por tal motivo se ordenó como medida cautelar que Juan René permaneciera bajo el resguardo del Centro Varonil de Readaptación Psicosocial (Cevarepsi), donde recibirá tratamiento especializado, por el tiempo que dure su proceso.

Le llevan pan y queso

Cinco minutos antes que cerraran la sala llegaron dos familiares de Juan René. Viajaron en camión nueve horas desde Matehuala y traían pan y queso del rancho de la mamá del imputado. “Su mamá está muy preocupada por él, pero no pudo venir por las prisas y el viaje es largo y cansado, venimos a decirle que no está solo y pues ni modo, él siempre tuvo ese problema, pero nunca atacó a nadie así”, explicó su cuñado Juan Carlos Hernández, al tiempo que buscaba al abogado defensor para entregarle una bolsa de plástico que contenía la comida que su madre le mandó desde Matehuala.

El joven tenía cierta “aberración” hacia lo religioso desde niño. Sus padres son muy devotos, por lo que lo llevaban a la iglesia todos los días esperando el milagro que curara sus males, pero no fue así.

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