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Miguel R. Valladares García

lunes 11 diciembre 2017

Jet que se desplomó tenía 40 años de antigüedad

El Universal
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El avión que se desplomó en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Toluca (AIT), donde fallecieron dos pilotos, tenía más de 40 años de antigüedad, confirmaron autoridades aeroportuarias; en tanto que habitantes de El Cerrillo aún no se reponen del susto y sienten que en cualquier momento podría caer otra aeronave.

Una de las hipótesis de investigación sobre la caída del Learjet 25B matrícula XA-VMC, propiedad de la empresa Huitzilin, es justo la antigüedad y su estado mecánico, reconocieron fuentes oficiales.

La investigación de este accidente está en manos de la Procuraduría General de la República (PGR), mientras que la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, sólo atendió el inicio de la investigación a fin de trasladar los cuerpos de las víctimas al servicio médico forense, donde fueron entregados a sus familiares.

En los pastizales ubicados a dos kilómetros del AIT concluyeron las labores de limpieza y retiro de los restos de la aeronave. El mismo miércoles “como a las 10:30 de la noche acabaron de llevarse el avión destrozado, la cabina por un lado y el fuselaje desprendido”, señalaron testigos.

Este es el primer accidente fatal que se registra, señalaron autoridades del AIT, al menos desde 2006 en que la Administradora Mexiquense del Aeropuerto Internacional de Toluca tiene el control del sitio, donde todos los días se realizan 250 operaciones.

En el lugar operan cuatro aerolíneas comerciales y 45 empresas de transporte ejecutivo Huitzilin, aviones privados y dos de carga aérea, que no interrumpieron sus actividades.

“Aún no nos reponemos del susto. Corrimos a tratar de ayudar a los que iban en el avión, pero cuando llegamos empezó a salir humo negro, de repente se empezó a escuchar como una fuga en una manguerita y salió el fuego, pensamos que iba a volver a explotar”, relató Luis, un jovencito que labora en una “talachería” ubicada en la avenida de El Cerrillo.

El desplome del avión generó un sonido de escape de combustible, “como si fueran 12 tanques al mismo tiempo, nos dio miedo y buscamos protegernos, pero también queríamos acercarnos para ayudar”, relató Angel, un herrero de la zona.

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