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Miguel R. Valladares García

viernes 15 diciembre 2017

Monumento a El Pípila, un homenaje al pueblo guanajuatense

Notimex
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Custodio imponente de Guanajuato, el monumento a El Pípila se alza airoso desde lo más alto de la ciudad para recordar a todo aquel que lo observe, la grandeza y valentía del pueblo guanajuatense.

Desde su pedestal donde se observa la majestuosidad de la ciudad colonial, este monumento realizado en cantera en 1939 fue edificado como homenaje a las mujeres y hombres del pueblo quienes con valor y orgullo formaron parte de la lucha por la Independencia.

Es 28 de septiembre de 1810 y la guerra por la Independencia de México, ha iniciado. En las afueras de la alhóndiga de granaditas, gente del pueblo comandada por Don Miguel Hidalgo y Costilla, quieren tomar el recinto que se encuentra resguardado por defensores del régimen virreinal.

Ante las reducidas opciones de los insurgentes para lograr entrar a la alhóndiga, un hombre menudo da un paso hacia delante, toma una pesada loza del piso y se la amarra a la espalda. Sosteniendo un pedazo de aceite y un trozo de madera, se encamina casi de rodillas a la puerta del lugar.

Al llegar, el hombre logra incendiar la puerta principal con ayuda de una antorcha, permitiendo con ello, la toma de la alhóndiga de granaditas por parte de los insurgentes. La leyenda del Pípila acababa de surgir.

“Dice la leyenda que se le llamaba pípila a la gente que tenía algunas marcas como de viruela en la cara y el cuello y que parecían guajolotes porque este animal tenía esas arruguitas en la cara y cuello por eso le decían el pipila, porque él tenía esas marcas”, señaló el profesor guanajuatense Salvador Santacruz Urdiales.

Nacido en San Miguel de Allende, el nombre real de El Pípila era Juan José de los Reyes Martínez, un barretero de la mina de Mellado, quien con valor, marcó uno de los episodios más celebres de la historia de México.

No obstante, su participación en la lucha armada estuvo en el olvido por algún tiempo. Fue hasta 1863 cuando un hombre le entregó al entonces presidente Benito Juárez una serie de páginas donde había plasmado la historia de la Independencia, cuando se reconoce el papel fundamental que tuvo en la pelea.

“Entonces el presidente Benito Juárez ordena que se busquen los restos de las personas o a los familiares que están mencionados en ese libro y empieza la búsqueda, descubren que los restos de Juan José de los Reyes Martínez estaban en San Miguel de Allende”, expuso el profesor, en entrevista con Notimex.

Héroe sin corona, Santacruz Urdiales narró que El Pípila murió en la pobreza y en total soledad en su lugar de origen, San Miguel de Allende, en 1863.

No obstante, el pueblo guanajuatense no dejó que su nombre y su valentía quedaran olvidados, y en 1936 comienza la construcción de su monumento en lo alto de un cerro, el cual fue terminado tres años después.

“Este monumento fue pensado en homenaje al pueblo que participó en la guerra de Independencia, porque se reconoce a los líderes, pero al grueso de la población no es mencionado, y El Pípila representa a esta gente”, indicó.

Desde su inauguración, este monumento simboliza uno de los principales sitios turísticos de Guanajuato, ya que desde el cerro donde fue instalado, la gente acude para apreciar la belleza de vista panorámica que se tiene, desde ahí de toda la ciudad.

“En el balcón que está a los pies de El Pípila, se han filmado películas, novelas, grabaciones de discos y comerciales. Llega gente de todo el mundo a tomar panorámicas desde ahí”, expuso el profesor Santacruz Urdiales.

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