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Lunes 26 Junio 2017

Dietas sin gluten no son sanas para cualquiera

Para quienes sufren celiaquía o intolerancia, es una obligación consumir productos sin gluten pues los daños a su organismo pueden ser muy graves. Pero retirarlo de la dieta, sobre todo a los niños, no es saludable, afirman investigadores de las universidades de Harvard y Columbia

Agencias
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Si no es intolerante, dejar el gluten hace vulnerable al corazón.

Por Andrea Barthélémy y Elena Box (dpa)

Washington (dpa) – Los “cupcakes” de la barra tienen una pinta irresistible, pero… “¿Llevan gluten?”, pregunta un cliente. Los camareros estadounidenses ya están acostumbrados: anualmente se sirven en el país unos 200 millones de almuerzos sin gluten. En Estados Unidos, renunciar a estas proteínas que contienen los cereales de secano es una tendencia al alza.

Sin embargo, los motivos que contribuyen a la moda “sin gluten” son de lo más variados. Para quienes sufren celiaquía, una enfermedad autoinmune producida por una intolerancia permanente al gluten, es una obligación, pues de lo contrario los daños a su organismo pueden ser muy graves. Junto a ellos, otras personas tienen alergia o una elevada sensibilidad al gluten.

Pero hay quienes han emprendido la batalla contra estas proteínas tras leer bestsellers como “Wheat Belly”, del médico William Davis, que afirman que el gluten no es sano y, además, engorda. Y son muchos: según una encuesta reciente, uno de cada diez hogares estadounidenses no consume alimentos con gluten y uno de cada cuatro ciudadanos cree que la alimentación sin gluten es sana para cualquiera.

Sin embargo, un nuevo estudio publicado en el “British Medical Journal” pone de manifiesto que comer sin gluten no tiene ventaja alguna sobre la salud, más bien todo lo contrario: al reducir el gluten, muchas personas disminuyen también su consumo de cereales integrales, que protegen el corazón. “Según nuestros datos, una dieta pobre en gluten que sólo tenga como objetivo la salud no es recomendable”, resume el gastroenterólogo y coautor de la investigación, Andrew Chan, del Harvard School of Medicine.

Junto con Benjamin Lebwohl, del centro de celiaquía de la Universidad de Columbia (Nueva York) y otros colegas, Chan analizó el material de dos estudios de larga duración, que entre 1986 y 2010 reunían cada cuatro años diversos datos sobre la salud y la alimentación de 110.000 estadounidenses. Los investigadores dividieron a los participantes en cinco grupos según su consumo de gluten.

“En el grupo que menos consumía se daba el mismo porcentaje de casos con enfermedades del corazón que en el de mayor consumo”, señala Chan. “Está claro que el gluten es perjudicial para los celíacos. Pero los bestsellers de dietas, basándose en casos anecdóticos, han divulgado la idea de que una dieta baja en gluten es sana para cualquiera”, apunta Lebwohl. Sin embargo, quien renuncia a los cereales integrales corre el riesgo de perder sus efectos beneficiosos para el corazón.

Así, los expertos recomiendan un diagnóstico médico en caso de sufrir trastornos intestinales, en lugar de acudir a tests por Internet o a curanderos. Además, las familias que renuncian al gluten deben tener mucho cuidado a la hora de someter a sus hijos a esta dieta, como demuestra el triste caso de un bebé belga de siete meses que falleció pesando apenas cuatro kilos tras ser “diagnosticado” intolerante al gluten y alérgico a la lactosa por sus padres.

La noticia saltó hace unos días a los titulares, generando un enorme revuelo. Sin embargo, ante las consultas de los alarmados padres, muchos pediatras han llamado a la calma: “Nadie muere por no comer gluten”, afirmaba en su blog la pediatra española Lucía Galán, autora de los libros “Lo mejor de nuestras vidas” y “Eres una madre maravillosa”, pidiendo responsabilidad a los medios de comunicación. Según explica, el bebé murió desnutrido porque sus padres lo alimentaron a base de bebidas vegetales, al parecer principalmente con leche de quínoa.

No obstante, el caso ejemplifica que “seguir o hacer seguir a un bebé una dieta exclusiva en la que suprimimos grupos de alimentos sin que haya una justificación médica, no tiene sentido”, como afirmaba en una entrevista Oscar García, jefe de Neonatología del Hospital Clínic de Barcelona. “La única justificación para retirar el gluten de la dieta es que haya un diagnóstico de una enfermedad celíaca o una intolerancia” añade tajante Galán.

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