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Miguel R. Valladares García

lunes 18 diciembre 2017

Aquaplaning: flotar llanta es peligroso

Si el neumático pierde adherencia con un suelo anegado, se pierde dominio del auto.

DPA
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El aquaplaning es un fenómeno físico que se produce cuando las ruedas del automóvil no se adhieren al asfalto debido por ejemplo a una lluvia intensa. Esta situación provoca que el conductor pierda el control del vehículo.

Con aquaplaning el coche comienza a flotar ya que el neumático pierde la adherencia con el suelo y su poder de tracción. El vehículo “patina” y no hay ninguna posibilidad de dominar el volante.

Los expertos recomiendan no mover bruscamente el volante en estos casos, reducir la velocidad y, en el caso de vehículos con ABS, no frenar de manera brusca. Cuando los neumáticos vuelven a agarrarse al asfalto, el conductor puede volver a maniobrar.

Cuando la superficie es una película de agua continua hay que extremar la precaución. Si se escuchan ruidos fuertes de agua en el arco de la rueda o en la parte de abajo del auto puede ser una señal de un aquaplaning inminente.

Cuando el asfalto está mojado es aconsejable frenar ligeramente de vez en cuando, ya que así se van secando el disco y las pastillas de freno y en caso de emergencia pueden agarrarse mejor. Hay coches que ya lo hacen automáticamente.

El ranurado de la superficie del neumático es muy importante. A medida que se va desgastando el dibujo, aumentan las posibilidades de un resbalamiento del auto.

Neumáticos con un perfil de siete o más milímetros pueden expulsar el agua a una velocidad de aproximadamente 80 km/h, mientras que con tres milímetros ya se complica a partir de los 70 km/h.

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