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Miguel R. Valladares García

Lunes 25 Septiembre 2017

Desaparece el oficio de “evangelista”

Ya sólo dos personas lo practican en los portales de la alhóndiga.

Martha Arriaga / Pulso
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El teclear de una máquina de escribir, es un sonido que ha ido desapareciendo de las casas, escuelas y calles de San Luis Potosí desde hace más de diez años. Por ello, el oficio de escribano está por desaparecer al ser sustituido por los avances de la tecnología como con el uso de las computadoras personales o los cibercafés, que ha convertido a los mecanógrafos en personas que poco a poco han dejado de existir.

Jorge Antonio Nieto Ipiña, uno de los dos últimos practicantes del oficio, dijo que a las personas que se dedicaban a este oficio se les conoce con diferentes nombres como evangelistas, mecanógrafos públicos o escribanos.

“En la actualidad es muy escaso, pues ha llegado a disminuir el trabajo en un 80% debido a los avances de la tecnología. Al día, si me va bien, sólo ocho personas solicitan mis servicios pero también hay días en que me retiró sin ni un peso en la bolsa”.

Con una sonora carcajada comentó, “hay veces que no gano nada, en otras recibo al día 70 u 80 pesos. Ya como negocio prácticamente no resulta. En noviembre de 1974, cuando llegué aquí éramos catorce compañeros mecanógrafos y a la fecha sólo quedamos dos”.

Comentó que lo que más solicitan los clientes son oficios para dependencias de gobierno estatal, municipal, cartas de recomendación para algunos trabajos y muy esporádicamente algún trabajo escolar. Los precios dependen de lo que requieran los clientes. En el caso de trabajos para estudiantes van desde los 10 pesos y para otro tipo de oficios el costo es de entre 20 y 25.

Dijo que quienes se acercan a los escribanos son personas de diversas condiciones económicas, ya que lo mismo acude un campesino que no sabe leer o escribir, que algún profesionista que requiere un trabajo urgente.

Indicó que sus clientes son de diversos sectores de la entidad, ya que acuden personas de Villa Hidalgo, Mexquitic, Santa María y de Soledad.

Recordó que antes, las cartas de amor eran muy solicitadas, pues escribía alrededor de cinco con ese tipo de contenido a la semana pero desde hace un año no le han solicitado ninguna.

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