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Miguel R. Valladares García

Domingo 24 Septiembre 2017

Esquites muy particulares, un tesoro entre los mexicanos

Notimex
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Cuando la noche comienza a caer, sobre los mexicanos existe en el inconsciente colectivo la posibilidad de unos esquites, las esquinas del país guardan siempre entre sus muros a algún vendedor de este alimento mexicano, cuyo nombre proviene del nahuatl Ízquitl, que quiere decir tostar en comal.

Aún cuando existen pocas referencias de cuándo inició el consumo de este alimento, es común ver a niños y a adultos disfrutando de mazorcas de elote aderezadas con mayonesa y queso, o bien con su tradicional vaso humeante en el que se guardan los colores y sabores de México, es decir, los equites; sin embargo, como buenos mexicanos, han surgido atinadas variaciones gastronómicas para la preparación de este alimento.

En el oriente de la Ciudad de México, La esquitería, atendida por Tía Yolotl, ofrece unas nueve variedades diferentes de esquites, la base, que consiste en granos de elote hervidos en cazuela de barro y hierbas aromáticas, es la misma para todas las preparaciones, aunque oriundos de la colonia Ramos Millán y paladares peregrinos procedentes de diferentes puntos de la capital acuden a degustar sus preferidos, es decir, Los Jaliscienses.

La propietaria del lugar explicó a Notimex que el consumo de las diferentes preparaciones de esquites es muy variable, pero el Jalisciense es uno de los más buscados debido a su consistencia y sabor, en ese platillo, los granos tiernos de elote conviven con trozos de carne, frijoles de la olla y salsa de cilantro; el platillo, que se sirve en tazas o cazuelas también de barro tomó como base una preparación tradicional del estado de Guadalajara.

Con una buena dosis de queso oaxaca, champiñones y epazote, los esquites oaxaqueños también son parte de la carta del lugar, así como los Norteños que van preparados con carne de res molida, chile de árbol y mayonesa como aderezo, mientras que los Toluqueños llevan chorizo artesanal guisado en salsa verde.

En la Esquitería, ubicada en la calle Oriente 102 número 1617 en la colonia Ramos Millán, también ofrecen esquites Chilangos, que llevan una buena cantidad de dorados totopos, queso blanco y rajas de chile cuaresmeño curados con limón.

Además, están los mixes que llevan trozos de crujiente chicharrón de cerdo y una verde corona de aguacate, aunque también se pueden pedir los tradicionales o los ligeros, que son solo esquites con limón y chile piquín.

En el Eje Central Lázaro Cárdenas, esquina con el Eje 4 Xola, el señor Josué Maya lleva 40 años vendiendo esquites, pero desde hace dos le agregó a su tradicional receta deliciosas porciones de tuétano.

Así, los martes, jueves y sábados, largas filas de aventureros paladares esperan pacientemente su esquite preparado; primero ponen en el vaso unas cucharadas generosas de caldoso esquite, luego, le agregan la porción de tuétano y de nueva cuenta ponen más elote, queso, jugo de limón, mayonesa y chile piquín.

Los costos van desde los 30 pesos y la porción es de poco menos de medio litro, mientras que la grande, que vale 70 pesos, consiste en un litro del delicioso y tradicional antojito, Don Josué cuenta que hay quienes los visitan una vez por semana desde el interior de la República Mexicana, llegan cargados con un recipiente grande para así paliar su antojo durante toda la semana.

Los miércoles y viernes toca de pata, molleja, hígado, pierna y muslo de pollo, esos días se ofrecen tres presentaciones, una pequeña, otra mediana y una más grande cuyos costos van desde los 15 hasta los 35 pesos pesos y de martes a viernes comienzan a servir humeantes equites desde las cinco de la tarde hasta que se les acaben los kilos de elote que burbujean constantes en la enorme cacerola.

Don Josué Maya explicó a Notimex que los martes y jueves, cuando se ofrecen los esquites de tuétano, se llegan a vender entre 80 a 90 kilos de grano, en sábado son 130 kilos y los días en los que se le agregan piezas de pollo se comercializan entre 60 y 70 kilos de grano.

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