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Miguel R. Valladares García

viernes 20 octubre 2017

Mexicano cuenta cómo salvó a su hijita de un torrente que mató a 10 de sus familiares en Arizona

AP
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Foto: AP

PHOENIX (AP) — Mientras era arrastrado por un torrente de agua, César García se aferró desesperadamente a un árbol, con su hija en brazos, y logró salir de ese caudal lleno de troncos y piedras que mató a diez familiares.

“Solo pensaba en que no debía dejar ir a mi bebita. Si la soltaba, la perdía”, expresó.

El drama que sorprendió a esta familia mexicana el 15 de julio se produjo en pleno festejo del cumpleaños de una hermana de García.

García y 13 familiares se fueron a nadar a una piscina natural debajo de una cascada en el Bosque Nacional Tonto, un sitio popular al que va la gente de Phoenix para escaparle al brutal calor del verano.

Una pequeña llovizna tempranera había dado paso a un día soleado.

La familia había caminado más de un kilómetro y medio (una milla) cuando una fuerte lluvia en montañas cercanas donde había habido incendios desató un torrente de agua que arrastró troncos y piedras por el cauce de un arroyo. La madre de García, dos hermanas, un hermano, un cuñado y cinco sobrinos fueron barridos por el agua y fallecieron.

“Sintieron un rugido y se les vino el agua encima”, relató entonces el jefe de bomberos del parque Ron Sattelmaier.

En una entrevista con la Associated Press en su casa de Phoenix, García recordó la impotencia que sintió al ser arrastrado por las aguas.

“De repente se apareció esta ola y les grité a los demás, ‘¡salgamos de aquí! ¡salgamos de aquí!’. Pero todo sucedió muy rápido, no pudimos hacer nada”, manifestó.

Instintivamente, García tomó en sus brazos a su hija de un año Marina y aferró la camiseta de un sobrino. Pero el niño se le fue de las manos.

“No pude retenerlo”, se lamentó García. “Quedamos sumergidos bajo el agua, entre las piedras y los troncos”.

García sufrió heridas en las piernas y en las costillas mientras trataba de proteger a su hija. Por momentos quedaban bajo el agua, pero García logró aferrarse a una rama.

El torrente, no obstante, era demasiado fuerte y el agua los arrastró por segunda vez.

“No piensas en salvarte. Solo piensas en los chicos”, dijo García. “Te lastimas, pero te aferras a ellos, no los dejas ir”.

García finalmente se agarró a un árbol sin soltar a Marina. Al poco tiempo aparecieron unos hikers. Entre ellos Disa Alexander, que filmó a García aferrado al árbol.

“Miramos hacia abajo y vimos que había gente en los árboles, y un hombre con su hija en brazos”, declaró la mujer. “Estaban rodeados de agua y apenas si se podían mantener en el árbol”.

García les preguntó a los hikers si había visto más gente. Le dijeron que sí. Que poco más adelante estaba su esposa. No muy lejos su hijo de ocho años, que había salido del agua casi ileso.

García dice que instintivamente trató de ayudar a los chicos y que cree que todos en su familia intentaron lo mismo.

“(Los adultos) No pensaron en salvarse ellos, solo en los chicos”, expresó.

García se aferró al árbol durante dos horas y tuvo que esperar a que el agua amainase para ser rescatado.

Estaba todavía en un hospital cuando se enteró de la suerte del resto de su familia. Todos estaban en un radio de tres a 4.5 metros, pero solo la familia inmediata de García se salvó.

“¿Cuáles son las posibilidades de que nuestra pequeña familia se salve y el resto no?”, preguntó. “Siempre me preguntaré, ‘¿por qué yo? ¿por qué?’”.

La recuperación de las lesiones y del trauma no ha sido fácil.

“Las primeras semanas fueron muy duras. Tenía pesadillas y no podía dormir”, relató. Su hija gritaba “¡agua, agua!” entre sueños.

García dice que al principio pensó que nunca volvería a ese lugar.

“Pero ahora siento la necesidad de hacerlo. No sé. Siento que es algo que debo hacer”.

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