Fundador:
Miguel R. Valladares García

lunes 23 octubre 2017

Al pie del cañón, millennials e instituciones para ayudar a damnificados

Notimex
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

Los jóvenes mexicanos, denominados millennials, dejaron a un lado sus celulares, tabletas y computadoras, para apoyar en todo lo que se ofrezca, bien organizados, a las personas afectadas por los sismos que sacudieron al país los últimos días.

Se han hecho presentes, tanto para formar parte de las grandes cadenas humanas que se hacen para sacar escombro o descargar camiones con víveres, o utilizar sus bicicletas, motocicletas o automóviles para trasladar de los centros de acopio a los lugares afectados las cosas que se necesiten.

Sergio Joel Encarnación, coordinador del Comité Interno de Protección Civil del Centro Universitario México (CUM), ubicado en la calle de Nicolás San Juan, colonia Narvarte, señaló que la institución instaló desde el martes 19 un centro de acopio y albergue con capacidad para 100 personas.

“La ayuda empezó a llegar, desde que todos los estudiantes a través de las redes sociales comenzaron a difundir que seríamos un centro de acopio y los vecinos empezaron a llegar para preguntar en qué podían ayudar”, comentó en entrevista con Notimex.

“Al darnos cuenta de las necesidades de aquellas personas que habían perdido sus casas o que ya no podían habitarlas, se implementó una logística, la cual consistió en trabajar de manera interna como escuela, pero con apoyo de los vecinos”, dijo.

Detalló que la organización inició rápidamente, por lo que en el momento que alguien llegaba a solicitar víveres o herramientas de construcción, se asignaba a una persona para que fuera, ya sea en bici o moto, a confirmar dicha información, y pudiera entregarse o llevar en camionetas lo que estaba solicitando.

El primer día la ayuda se aboco a la Ciudad de México, el jueves a los estados principalmente Morelos y Puebla, y en los días subsecuentes ha sido variada; mientras que la recepción de los víveres es de ocho de la mañana a 11 de la noche.

“La verdad es que la respuesta de la comunidad ha sido impresionante, nosotros somos la logística básicamente o el centro de recopilación, porque los que llevan toda la ayuda realmente o confirman los servicios, es la comunidad y los jóvenes de la escuela”.

La organización, resaltó, es la siguiente: llegan los camiones o la gente con las cosas, se ingresan al colegio mediante una cadena humana formada en su mayoría por jóvenes, hasta cada uno de los cuatro salones de usos múltiples que fueron destinados para medicamentos y materiales médicos; alimentos, agua, así como ropa y cobijas.

En esos salones se clasifican y contabilizan, para que puedan ser enviados de acuerdo a las necesidades de cada sitio.

Por otra parte, puntualizó que en el albergue, ubicado en el gimnasio del colegio, hay aproximadamente 100 personas, las cuales por la mañana y tarde salen a sus labores, y sólo algunos se quedan, y es alrededor de las siete de la tarde cuando nuevamente se llena.

La ayuda que se les proporciona a las personas que perdieron sus casas o que no pueden habitarlas es: comida, la cual también es donada por los vecinos, además de que se recibió un curso por parte de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), para que las personas encargadas de repartir los alimentos la den de forma adecuada.

Se les da servicio sanitario, regaderas, médicos generales o algún especialista (como psiquiatría o tanatología), de parte de los mismo vecinos que cuentan con sus respectivas cedulas profesionales y acompañamiento y entretenimiento, proporcionado por los alumnos de la institución.

Mientras que el servicio de paramédicos es proporcionado por la escuela ya que cuenta con técnicos en emergencias médicas.

La mayoría de la población del albergue es de las colonias Del Valle, Narvarte Poniente y Portales, de la delegación Benito Juárez, que se quedaron sin casas o sus viviendas están dañadas, hay mucho adulto, adultos mayores, algunos niños, tres bebes y cuatro mascotas.

Resaltó que el pueblo de México es maravilloso, se nota al 100 por ciento la solidaridad, “sigamos trabajando duro, porque vamos a salir a delante todos juntos como nación, porque siempre debemos trabajar todos por el bien común”.

A su vez, el Centro de Formación y Capacitación Integral, especializado en Prevención, Primeros auxilios, y Protección Civil (Ceforci), ubicado en avenida Xola y Cuauhtémoc, instaló también un centro de Acopio.

Una de sus integrantes y voluntaria, Georgina Rubio, señaló que aparte de ayudar con ambulancias y paramédicos, decidieron brindar el espacio de la escuela para recibir víveres y toda la ayuda necesaria para apoyar a las personas afectadas y aquellos que están colaborando en cualquier lugar siniestrado.

“Ante ello, nos unimos los integrantes de este centro e hicimos mantas y carteles para avisarle a la gente que la escuela sería un centro de acopio, y la respuesta de la gente ha sido muy buen. Todo lo que recibimos, lo separamos, comida, medicamentos y ropa, para poder hacer las despensas y llevarlo en este caso a los estados de Puebla y Morelos en dos ambulancias de la institución”.

Detalló que Liconsa les donó en días pasados dos mil 500 litros de agua en bolsa, y han tenido mucha colaboración de voluntarios, paramédicos, técnicos en urgencias médicas y primeros respondientes, algunos pertenecientes a la escuela o amigos de la misma y voluntarios de la sociedad.

Minuto a minuto