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Miguel R. Valladares García

domingo 17 diciembre 2017

Renata, en el difícil camino de la resignación

Se diluye la esperanza por hallar a su mamá, Laura, al parecer bajo los escombros del Rébsamen.

El Universal
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Ciudad de México.- El estruendo de la maquinaria pesada colapsó la esperanza de Renata por encontrar con vida a su madre Laura Ramos. En medio del doloroso camino a la resignación, perdieron fuerza los indicios de rescatarla viva del colegio “Enrique Rébsamen”.

“Hemos visto las cámaras térmicas de los Topos y hay nulas señales. Vamos a esperar hasta que se vea toda la calle y quiten todo el edificio para buscarla por toda la ciudad”, comentó con resignación Eugenio Villanueva, yerno de Laura. Desde temprano, las autoridades y elementos del Ejército estaban listos para demoler el inmueble. Entonces, llegó lo que nadie deseaba: la alerta sísmica.

Las labores se suspendieron y los vecinos salieron aterrorizados a las calles. Cada vez que se mueve la tierra existe la sensación de que lo peor llegará, pero, por fortuna, no fue así. Fue una sacudida ligera, acompañada de un gran susto.

Volvió la calma y también regresaron los trabajos y la pregunta siguió en el aire: “¿Y la señora Laura? ¿Supieron algo, la rescataron?”, cuestionaron los habitantes de la zona.

“Hemos pedido como familia que se haga una remoción quirúrgica de edificio. Si te fijaste, no ha sido todo de un golpe, sino parte por parte. Tenemos la esperanza de encontrar a mi suegra”, insistió.

La campaña de Renata en redes sociales, en las que rogó porque se agotaran los esfuerzos por rescatar a su madre, funcionó.

La hija de Laura no abandonó el lugar, pese al peligro que se corre en medio de los inmuebles que pueden caer en cualquier momento. Quiso mantenerse al tanto de cualquier noticia concerniente a su madre.

Las horas pasaron y sólo muros desechos eran colocados en los contenedores, que se llevarían el material inservible.

La luz natural en la escuela “Enrique Rébsamen” se perdió. Las máquinas no se apagaron, siguieron con la demolición del número 241. De Laura Ramos, nada, mientras la esperanza de Renata, colapsada.

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