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Miguel R. Valladares García

sábado 18 noviembre 2017

Rigoberta Menchú recibe homenaje en Perú por 25 años de Premio Nobel

Notimex
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A 25 años de haber sido galardonada con el Premio Nobel de la Paz, la defensora de los derechos humanos de origen guatemalteco, Rigoberta Menchú Tum, recibió hoy un homenaje durante la cumbre Pacto de América Latina por la Educación con Calidad Humana (PALECH) 2017, que se realiza del 18 al 20 de octubre en Lima, Perú.

En el mismo marco, la luchadora social maya quiché dictó una conferencia magistral con el tema de la inclusión, y en entrevista vía telefónica con Notimex señaló que “lo que más me impacta es que el tema de educación con calidad humana”.

Lo anterior, porque se trata de un asunto “en el que actualmente se han generado nuevos escenarios que dan lugar a la labor social y nos permita transmitir, porque hay muchos temas y ámbitos que hemos dejado a un lado, como lo es la inclusión”, señaló.

Dijo que no sólo se debe conocer que hay desigualdad en el seno de las sociedades, sino también reconocer que hay otros problermas como la discriminación, intolerancia y fobia, que en la actualidad evidentes en la sociedad.

Al hablar de la cumbre del Palech, cuyo objetivo es intercambiar experiencias y acordar proyectos en colaboración para llegar a acuerdos que beneficien la convivencia social en nuestra naciones, destacó su relevancia en la medida de la importancia que tiene la educación en las sociedades.

 

“Para mí es muy importante el concepto de pacto, porque entiendo que hay pactos en la parte política y cultural, pero es importante hacer un pacto por la parte humana, que en un gran contexto nos permite hacer alianzas en particular, en el que hay que llamar a los involucrados”, abundó la Premio Nobel.

Recordó al doctor Manuel Gutiérrez Pilloni, fundador de la iniciativa y quien, expuso, dejó un camino trazado que ha trascendido en estos tiempos en los que la violencia, el desprecio a la vida humana y la falta de ética por parte de un conjunto de liderazgos del mundo están en un auge considerable.

Subrayó la importancia de que las autoridades devuelvan a la humanidad el pensamiento de que están al servicio de la vida y no al personal, “yo sí creo que hay muchos llamados que se pueden hacer”, añadió.

También resaltó la labor de Verónica Adriana Palma, presidenta del PALECH, quien ha realizado convocatorias acertadas para el encuentro y a quien además atribuyó una experiencia muy gratificante, tanto de vida como académica, que consideró dos cosas indispensables para la sociedad actual.

Sobre los 25 años del Premio Nobel que se le otorgó, aseguró que “estoy muy contenta porque esta celebración no es para Rigoberta Menchú, es para una movilización ciudadana, no es tan extenso como muchos piensan y hemos trabajado en conjunto con hombres, mujeres y varios dirigentes, así como hemos acompañado a la gente que ha luchado por sus propios derechos”.

Añadió, “hemos difundido muchos mensajes por la paz, la concordia, por el desarme de la humanidad, que está llena de armas y violencia en manos de muchos criminales”, considerando que la lucha social que ha ejercido evoca la consecuencia, práctica, reiteración y la conciencia ciudadana.

Respecto a las diferencias que encuentra entre el contexto de 1992 y el de la actualidad, apuntó que en aquellos años había mucho silencio sobre las comunidades indígenas, lo que implicaba la falta de conocimiento de los derechos de éstas.

No obstante lo que ha cambiado en los últimos años, acotó, aún subsisten muchos problemas que restan por resolver a los pueblos indígenas, como el silencio, falta de conocimiento y acceso a los dominios públicos.

Al reflexionar sobre el tema de los derechos humanos, anotó: “yo creo que alguien acreedor del Premio Nobel de la Paz tiene un compromiso social”, por lo que se ha visto inmiscuida en el apoyo y búsqueda de la investigación que acredita la verdad legitima a favor de las victimas.

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