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Miguel R. Valladares García

viernes 24 noviembre 2017

Cremación del rey Bhumibol marca el fin del luto de un año en Tailandia

Notimex
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El 13 de octubre Tailandia celebró el primer aniversario de la muerte del rey Bhumibol Adulyadej. Ha sido un año de profundo luto a la espera de su cremación, que tendrá lugar el 26 de octubre en una ceremonia de costes faraónicos.

Su Majestad Bhumibol fue el monarca más longevo del mundo, y su pueblo lo amó profundamente. Muchos están convencidos de que evitó a la “tierra de las sonrisas” la tragedia de la guerra y, desde el día de su muerte, muchos tailandeses siguen sin vestirse con ropa de colores para mostrar su dolor.

El 13 de octubre toda Tailandia se detuvo un día entero para recordar a su adorado rey, cuyo nombre completo es Bhumibol Adulyadej Ramadhibodi Chakrinarubodin Sayamindaradhraj Boromanatbophit.

Había muerto justo un año antes a los 88 años tras haber reinado durante siete décadas. Se celebraron eventos por todas partes para recordarlo.

El más impresionante, en términos numéricos, tuvo lugar en el Hospital Siriraj, en la capital del país, Bangkok, donde había estado hospitalizado. Ríos de devotos súbditos de todas las edades, vestidos rigurosamente de negro, derramaron lágrimas en el lugar que vio apagarse al gran soberano.

En el cargo desde 1946, con el título de Rama IX, era el monarca que gobernaba desde hacía más tiempo en el mundo.

Maha Vajiralongkorn Bodindradebayavarangkun, el segundo hijo de Bhumibol -la primogénita del soberano no puede reinar porque es mujer-, ascendió al trono el día de la muerte de su padre con el título de Rama X, pero la ceremonia de investidura no se llevará a cabo hasta que se haya producido la cremación.

En los últimos meses, el rey Bhumibol había sufrido una infección pulmonar y problemas cardíacos, pero ya desde 2009 pasó la mayor parte de su tiempo en el hospital lejos de los focos.

La salud del monarca es un tema tabú en un país en el que existe la lesa majestad, que protege a la familia real de cualquier tipo de agravio.

Hay condenas de hasta 15 años de prisión para quien ose ofender de cualquier forma al rey. Su última gran aparición pública se remonta a enero de 2016, cuando visitó el Palacio Real por unas horas.

Desde hace un año las televisoras no hacen más que transmitir viejas películas hagiográficas y los sitios web locales e internacionales como YouTube y Facebook muestran el lazo negro del luto. Pasa lo mismo con las aplicaciones de smartphones como Grab y Uber.

Todos los rincones del país recuerdan al rey con carteles y murales; no hay rascacielos que no tenga en una de sus fachadas la cara de Rama IX. Tampoco son una excepción los peajes de la autopista.

La tranquilizadora imagen de Bhumibol como un hombre reservado, alejado del lujo y dedicado a la patria se ha convertido en parte de la identidad nacional. No hay duda de que para millones de tailandeses el amor por Por Luang, el padre real, como se le llamaba, era genuino.

Oficialmente por encima de los asuntos políticos, Rama IX era considerado un bastión de estabilidad en el país.

En los últimos 10 años su declive físico fue de la mano del surgimiento de graves divisiones sociales y políticas en el país, con olas de violencia que han causado cientos de muertes y dos golpes de Estado, el último de los cuales ha llevado al gobierno a la actual junta militar, que se erigió en defensora de la monarquía.

Nacido el 5 de diciembre de 1927 en los Estados Unidos, Bhumibol era el segundo hijo varón del príncipe de Songkla, Mahidol Adulyadej, y de Sangwan, una mujer común que adquirió el título de princesa madre con el nombre de Srinagarindra.

La familia regresó a Tailandia en 1929 y un año después el padre murió. A los seis años se fue a Suiza, donde, a excepción de una breve vuelta a casa, permaneció hasta el final de la Segunda Guerra Mundial.

En 1935 Ananda Mahidol, hermano mayor de Bhumibol, fue declarado heredero al trono tras la abdicación de su tío Rama VII.

Pero el reinado de Ananda fue breve: habiendo regresado a Tailandia en 1945, murió un año más tarde por una herida de bala en circunstancias poco claras después de haber aparecido en el Palacio Real.

Entonces Bhumibol fue nombrado sucesor y durante la regencia de su tío Rangsit, príncipe de Chainat, regresó a Suiza.

Fue durante un viaje a París donde conoció a su futura esposa, Sirikit Kitiyara Rajawongse, prima lejana e hija del entonces embajador tailandés en Francia, con quien se casó el 28 de abril de 1950 en Tailandia. Una semana más tarde, Bhumibol fue coronado oficialmente.

El joven rey mostró interés por proyectos de desarrollo y bienestar social entre los 50 y los 60, cuando los gobiernos militares se sucedían en el país.

En 1973 se opuso a la masacre de estudiantes que protestaban contra el gobierno militar y puso fin a los enfrentamientos con el ejército, que causaron más de 100 víctimas.

El exilio del primer ministro, el general Thanon Kittikachorn, abrió las puertas a un período democrático, que fue sin embargo efímero: un golpe de Estado ‘supervisado’ por el rey en 1976 puso fin a esta experiencia, en un momento en el que el comunismo se reforzaba en países vecinos como Vietnam, Camboya y Laos.

Así comenzó un período de golpes de Estado sucesivos: 1977, 1980, 1981, 1985 y 1991.

En 1992 tuvo lugar otro acontecimiento histórico: sentado en el sofá y teniendo a sus pies, arrodillado, al primer ministro Suchinda Kraprayoon y al líder de la protesta Chamlong Srimuang, detenido y puesto en libertad a petición del soberano para participar en la charla, Rama IX ordenó a los dos hombres que interrumpiesen de inmediato la violencia y que encontrasen una solución.

Bhumibol dictaminó que la Constitución debía modificarse para permitir que el primer ministro fuese un miembro elegido del Parlamento: era lo que pedían los manifestantes, lo que llevó a la dimisión de Suchinda -que no era miembro del Parlamento- y a la excarceración definitiva de Chamlong.

Fue un soberano querido también por su profunda cultura. Hablaba con fluidez inglés y francés, y sus grandes pasiones eran la ingeniería civil y la música, el jazz en particular, que inspiró varias de sus melodías con clarinete y saxofón.

También era un apasionado de la pintura y la fotografía y fue el autor de varios libros y traducciones de obras occidentales.

El desaparecido Bhumibol, logró convertirse en una figura semi-divina para la mayoría de los tailandeses. Amar al rey se ha convertido en la parte de la khwampenthai, la tailandesidad.

Un amor y una devoción que han demostrado las decenas de miles de personas que, todos los días desde hace un año, se reúnen alrededor del Palacio Real, sometiéndose a esperas interminables para rendirle homenaje.

Una procesión que alcanzará su punto culminante el 26 de octubre, cuando finalmente el padre real será cremado. La fecha pasará a la historia. Será fiesta nacional y todos los súbditos participarán para luego asistir a la coronación del rey Vajiralongkorn.

La cremación forma parte de una ceremonia conmemorativa más amplia que durará cinco días, del 25 al 29 de octubre, y que costará 10 millones de dólares.

En Sanam Luang, la zona que hay delante del Palacio Real, tradicionalmente el lugar de las cremaciones reales, está preparada una enorme construcción con pabellones y estatuas que representan el Monte Meru, el centro del universo en la cosmología budista e hindú.

Ahí es donde será cremado el cuerpo del rey Bhumibol Adulyadej, y su espíritu llegará a la montaña sagrada, donde unas rocas de oro y unos lagos que encarnan todo tipo de virtudes serán su nuevo hogar.

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