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Miguel R. Valladares García

sábado 16 diciembre 2017

Pareja binacional se casa en muro fronterizo de Tijuana

Notimex
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Un clima agradable de 24 grados centígrados enmarcó el encuentro de 12 familias, que por gestiones de grupos activistas pudieron reunirse esta tarde, al abrirse las puertas del muro en los límites de México y Estados Unidos.

Desde una hora antes de lo previsto, los integrantes de las 12 familias iniciaron su arribo al lugar geográfico que en su momento el cronista deportivo Eduardo Ortega Díaz bautizó como la esquina de Latinoamérica, para cumplir esta importante cita.

Enrique Morones Careaga, organizador del evento, apareció del lado mexicano unos minutos antes del mediodía, hora de la cita, una vez que los oficiales de la Patrulla Fronteriza (Border Patrol) abrieron la puerta, un portón metálico de unos dos metros de ancho por cuatro de alto.

Al aparecer Morones Careaga, presidente del Grupo Ángeles de la Frontera, se hizo la expectación, pues ya para esa hora habían llegado al lugar las familias contempladas para la reunión, ansiosas en cada uno de los dos países, esperando ver a sus seres queridos.

Y luego el anuncio de la primera familia, cuyos miembros, con la prisa natural del momento, hicieron lo que pudieron para llegar con prontitud cuando fueron nombrados, pues los tres minutos que estarían juntos querían aprovecharos al máximo.

Justo en el límite, unos 40 centímetros de grosor del muro metálico, fue el escenario en el que se reunió la primera familia; sin palabras, no había mucha necesidad de decirlas, sólo eran sollozos y en los ojos de unos y otros, lágrimas de alegría.

El cuadro no se limitaba a los protagonistas, pues quienes atestiguaban el momento no podían ser ajenos al sentimiento que embargaba a esa primera familia, vamos, ni siquiera la oficial de la Patrulla Fronteriza que hacía esfuerzos por contener el llanto.

De haber sido posible, los integrantes de esa primera familia se habrían pasado los tres minutos en un interminable abrazo; un abrazo tan deseado, que difícilmente querrán separarse, pero había que también pronunciar los “te quiero”, y los “te extraño”.

El cuadro se repitió una y otra vez, era una copia al carbón de lo que la primera familia había expresado, lo que habían captado las decenas de cámaras fotográficas, las cámaras de televisión y hasta aquellos smartphones que transmitían en vivo.

Luego, la duodécima familia rompió con el cuadro: ella, Evelia ataviada de novia, un vestido blanco deslumbrante. Él, Brian, un traje gris, y un corte de pelo impecable: el momento lo merecía, habían convencido a la autoridad de validar su matrimonio en ceremonia oficial.

El público, un centenar de personas, quería presenciar el singular momento: una ceremonia de matrimonio civil, con juez mexicano, validando el momento, justo en los límites entre México y Estados Unidos. “El amor no tiene fronteras”, diría el activista Enrique Morones.

La novia originaria de México decidió casarse en el muro fronterizo de esta ciudad con su prometido de Estados Unidos, durante la apertura de la puerta que divide a los dos países.

Evelia Reyes, originaria del estado de Guerrero, vestida de blanco y acompañada de su familia, decidió casarse en el muro fronterizo con su prometido, Brian Houston, de San Diego, California.

Contentos y sonrientes, y con canciones mexicanas de fondo, este día la pareja inició una nueva familia, que vivirá separada por la valla y unida de mente y corazón.

En el muro que divide a Estados Unidos de México, acompañados de la Patrulla Fronteriza y cientos de reporteros, el feliz matrimonio aprovechó que este día abrieron la puerta de esta frontera para que familiares separados por falta de documentos se reunieran.

En entrevista con Notimex, la novia Evelia Reyes comentó que está contenta porque unió su vida con la persona que ama. No obstante, se mostró triste también porque tendrá que vivir separada de su esposo.

A su vez, Brian Houston describió: “Estoy muy contento, no puedo esperar el día en que podamos estar juntos sin la separación de este muro fronterizo; ahorita aunque queramos vivir unidos, no podemos por diversas situaciones”.

Por todos estos ingredientes, el encuentro de este sábado en los límites entre México y Estados Unidos resultó único, familias llorando de felicidad y Evelia y Brian, acompañados de sus dos hijos, prometiéndose amor eterno y haciendo votos, pese al muro.

Al final del evento, Enrique Morones Careaga prometió que para 2018habrá seis encuentros de esta naturaleza; “los pediremos a la Patrulla Fronteriza”, dijo y agregó convencido, que por gestiones suyas y de otros grupos este propósito se logrará.

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