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Miguel R. Valladares García

domingo 17 diciembre 2017

Mnangagwa jura como nuevo presidente de Ziwbabwe; mantendrá máxima seguridad para Mugabe

Notimex
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Emmerson Mnangagwa tomó hoy posesión como nuevo presidente de Zimbabwe, el segundo que tiene el país desde su independencia en 1980, poniendo fin a una crisis política, tras la intervención del ejército que provocó la dimisión de Robert Mugabe.

Mnangagwa juró el cargo en el estadio de Harare ante decenas de miles de zimbabuenses y en presencia de varios presidentes de la región, así como el jefe de ejército, general Constantino Chiwenga, y otros altos cargos militares y del partido gobernante, el ZANU-PF.

Su juramento ante el presidente del Tribunal Supremo, Luke Malaba, ha sido celebrado con gritos de júbilo por los presentes en el estadio.

“Yo, Emmerson Dambudzo Mnangagwa, juro que como presidente de la República de Zimbabwe seré fiel a Zimbabwe y obedeceré, defenderé y defenderé la constitución y todas las demás leyes de Zimbabwe”, señaló.

Entre vítores del público asistente, Mnangagwa prometió que “servirá” al país y a su Constitución, y que fomentará lo que sirva a Zimbabwe para “avanzar” a la vez que luchará contra “lo que le pueda perjudicar”.

“Protegeré y promoveré los derechos del pueblo de Zimbabwe, llevaré a cabo mis deberes con toda mi fortaleza y con mis mejores capacidades”, agregó.

Posteriormente, le juraron lealtad los altos mandos de las fuerzas de seguridad del Estado.

Mnangagwa fungirá como presidente interino mientras se realizan nuevas elecciones el próximo año y se espera que se presente a los comicios.

Conocido como “El cocodrilo” por su astucia política y longevidad, Mnangagwa huyó del país después de que Mugabe lo despidió a principios de este mes, un despido que desencadenó la agitación política y un aparente golpe militar en Harare.

Mnangagwa regresó a Zimbabwe el miércoles pasado, un día después de la renuncia de Mugabe, y prometió llevar al país a una nueva era de democracia y reconstruir la economía que “se pudrió bajo las garras de hierro de Mugabe durante décadas”.

Pero los críticos han cuestionado si el nuevo líder, que se cree estuvo detrás de algunas de las políticas más despiadadas de Mugabe, puede llevar a cabo reformas y devolver las libertades civiles a un pueblo que ha sido oprimido por tanto tiempo.

Mnangagwa fue la mano derecha de Mugabe durante décadas y muchos zimbabuenses aseguran que representa el status quo.

Mientras trabajaba con Mugabe, quien gobernó durante 37 años, encabezó la temida agencia de inteligencia, así como los ministerios de Defensa y Justicia durante tiempos de opresión y brutalidad estatal, y está manchada por las acusaciones de su participación en las masacres de Matebeleland en la década de 1980.

El veterano líder, de 93 años de edad, pasará a retiro en Zimbabwe junto con su familia tras negociar su salida de la presidencia con el ejército, y cuyo retiro fue a causa de querer postular a su esposa Grace para que lo sustiuyera, provocando una crisis política.

MANTENDRÁ SEGURIDAD PARA MUGABE

El nuevo presidente de Zimbabwe, Emmerson Mnangagwa, aseguró este viernes que Robert Mugabe y su familia cuentan con la máxima seguridad en el país, y tendrán plena inmunidad, según reportes del diario local The Herald.

Mugabe se había aferrado al poder durante una semana después de que los militares tomaron el poder, sin embargo cuando constató que la población y el partido que lo respaldaban le dieron la espalda empezó a negociar su salida definitiva, indicó el periódico.

El exgobernante, de 93 años y más tres décadas en el poder, recibirá un paquete de jubilación que incluye una pensión, alojamiento, vacaciones y subsidio de transporte, seguro de salud, viajes aéreos y seguridad limitados.

La repentina caída del nonagenario líder después de 37 años en el poder fue provocada por una batalla para sucederlo que enfrentó a Mnangagwa contra la joven esposa de Mugabe, Grace.

“El presidente saliente es obviamente consciente de la hostilidad pública hacia su esposa, la rabia en algunos círculos sobre la manera en que se condujo y se acercó a la política del partido Zanu-PF”, señaló una fuente.

Otra fuente del gobierno sostuvo que Mugabe, quien era el jefe de Estado más antiguo del mundo, precisó que quería morir en Zimbabwe y que no tenía planes de vivir en el exilio.

“Fue muy emotivo para él y fue enérgico al respecto. Era muy importante que se le garantizara la seguridad para permanecer en el país … aunque eso no le impedirá viajar al extranjero cuando quiera o tenga que hacerlo”, indicó.

El informe del diario señaló que Mnangagwa y Mugabe estuvieron de acuerdo en que el exlíder no asistirá a la juramentación de este viernes del todavía vicepresidente porque “necesitaba tiempo para descansar”.

Mugabe destituyó a Mnangagwa a principios de este mes y provocó su propia caída cuando los militares y miembros del partido gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabwe-Frente Patriótico (ZANU-PF) se opusieron a la idea de que Grace, la esposa, lo sucediera en el poder.

“El presidente electo ha asegurado que la familia de Mugabe no correrá peligro alguno y, además, ha manifestado que preservará el orden de la ley en todo el país”, confirmó el ministro de Información, George Charamba.

Asimismo, Charamba afirmó que Mugabe, quien recibió garantías de que no será juzgado, ha expresado sus mejores deseos al nuevo presidente de cara a su futuro mandato.

Mnangagwa fue el ministro de seguridad del Estado en la década de 1980 cuando una brigada del ejército entrenada en Corea del Sur tomó medidas enérgicas contra la minoría Ndebele, que apoyaba al partido PF-Zapu del entonces principal rival de Mugabe, Joshua Nkomo.

Los grupos de derechos humanos aseguran que hasta 20 mil personas murieron durante la operación, lo que Mugabe dijo luego fue un momento de locura. Mnangagwa negó la responsabilidad en una entrevista con la publicación New Statesman de Gran Bretaña en diciembre pasado.

Los abusos contra los derechos humanos y procesos electorales deficientes llevaron a muchos países occidentales a imponer sanciones a principios de la década de 2000 que dañaron aún más la economía, incluso con la inversión china.

En sus primeros comentarios oficiales desde que Mugabe renunció, el opositor Movimiento por el Cambio Democrático manifestó que era cautelosamente optimista de que una presidencia de Mnangagwa no “imitaría y reproduciría el malvado, corrupto, decadente e incompetente gobierno de su antecesor”.

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