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Miguel R. Valladares García

miércoles 17 enero 2018

Esperar en Adviento

El Adviento, nos recuerda que lo mejor está por venir; hay que esperar lo que aún no viene

Redacción / Pulso
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Hay que saber esperar. Ya que en esta vida, vivimos sujetos al tiempo. En este mundo no se puede tener todo; ni todo al mismo tiempo.

Hay algo que se tiene, y algo que nos falta. Pero ese vacío, puede ser colmado con el don de la esperanza.

El Adviento, nos recuerda que lo mejor está por venir; hay que esperar lo que aún no viene; porque lo mejor, es lo que todavía no llega. Y de eso, se trata el Adviento.

No hay que sufrir, por una esperanza perdida. La esperanza no se pierde, la llevamos escondida; porque es una virtud que Dios nos ha dado, para ayudarnos a vivir en este mundo, tan lleno de carencias.

Dios no nos manda a vivir sin esperanza. Mientras estamos en el tiempo, necesitamos vivir esperando. El día que fuimos bautizados, se nos dio la virtud de la esperanza, que es fuerza divina, para ayudarnos a vivir. Dios nos creó, para vivir en la esperanza; fuimos hechos para esperar.

La esperanza, llena los vacíos de la existencia. Porque la vida humana es imperfecta, y por lo tanto incompleta. Pero la virtud de la espera es la que llena las ausencias que padece nuestra vida; lo que se ha perdido, podrá recuperarse. Y lo que aún no llega, hay que hacerlo venir al corazón, gracias a la espera.

Pero, si la esperanza es un don, hay que pedirlo a Dios. La esperanza es tan grande, que solo puede venir de un ser superior. Por eso, hay que pedir que sepamos esperar; que saquemos la esperanza que llevamos dentro. Y que siempre estemos dispuestos a vivir del gozo de la espera.

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