Fundador:
Miguel R. Valladares García

viernes 19 enero 2018

Venezolanos ven al bitcoin como salvación, no como inversión

AP
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En el último año, John Villar ha comprado dos pasajes de avión a Colombia, los medicamentos que necesita su esposa y ha pagado los sueldos de su empresa en Venezuela. Todo con bitcoins.

A medida que el valor del bolívar cae en picada, miles de venezolanos han comenzado a usar la cibermoneda para rescatar el poco valor que le queda a la divisa de su país.

“No es cuestión de política, es cuestión de supervivencia”, dijo Villar.

Desde humildes pensionados hasta acaudalados empresarios, los venezolanos están convirtiendo sus bolívares en bitcoins por internet, y usando la moneda digital para pagar todo tipo de cosas: citas médicas, la luna de miel, motocicletas, cerveza. Para quienes tienen un smartphone, es una transacción facilísima: Sitios web como LocalBitcoin y Colibit venden bitcoins a cambio de dinero en cuentas bancarias locales.

El auge del bitcoin en Venezuela ocurre justo cuando el valor de la divisa digital se ha disparado a más de 17.000 dólares. El domingo tuvo su debut bursátil en Estados Unidos. Pero si bien el bitcoin en las naciones desarrolladas es una aventura especulativa, en países pobres como Venezuela es un salvavidas para muchas familias, que con comprar siquiera una fracción de un bitcoin, ahorran algo de dinero.

No se sabe a ciencia cierta cuántos venezolanos están usando monedas virtuales, pero el volumen semanal de transacciones en un portal concurrido ha ascendido desde 225.000 dólares a casi 2,1 millones en menos de un año, y eso en un país donde el salario mínimo mensual es de unos 2 dólares en el mercado negro. Según el sitio de internet Coin Dance, eso es mucho más que el valor de transacciones en bitcoin en países más prósperos de la región como Argentina, Brasil o Chile.

“Los venezolanos se están refugiando en las divisas digitales”, dijo Rafael Useche, fundador de Colibit.

Uno de ellos es Jorge Ochoa, de 34 años, quien cambió todos sus bitcoins por dólares para poder irse de luna de miel con su esposa a Nueva York.

La popularidad de las ciberdivisas en un país como Venezuela, donde se calcula que la inflación ascenderá a 2.000% el año entrante, es similar a lo que ha ocurrido históricamente en países cuya infraestructura socioeconómica colapsa debido a una guerra o un desastre natural. Tras la crisis de deuda en Grecia, la hiperinflación en Zimbabue y el conflicto armado en Ucrania, muchos ciudadanos desesperados recurrieron al bitcoin.

En Venezuela, esa “divisa de crisis” se ha convertido en cuestión de vida o muerte para muchas personas. En los últimos dos años, Villar no ha podido encontrar los medicamentos necesarios para tratar la esclerosis múltiple que aqueja a su esposa, algo común en un país cuyo sistema de salud pública sufre de grave escasez. En lugar de ello, compró los medicamentos con bitcoins y usó servicios de mensajería para traerlos a Venezuela.

“Para muchos en Venezuela, el bitcoin no es una simple oportunidad empresarial”, dijo Villar.

Al principio, los únicos que compraban bitcoins eran ingenieros o empresarios, pero Useche dice que últimamente le ha sorprendido la cantidad de venezolanos pobres o ancianos que están usando la ciberdivisa. Si bien el valor del bitcoin es sumamente volátil, para muchos venezolanos que no tienen la capacidad de convertir sus bolívares en moneda extranjera, es una mejor inversión que los bolívares que pierden buena parte de su valor de un día para otro.

“Más que un bien que ahora está aumentando de precio, es una reserva”, dijo Useche.

Las ciberdivisas se han vuelto tan populares que hasta el presidente Nicolás Maduro ha propuesto crear una divisa respaldada por reservas públicas que se llamaría “el petro”, y miembros de su administración se han reunido con empresarios venezolanos expertos en el bitcoin a fin de explorar maneras de implementar ese sistema. Aunque se han divulgado pocos detalles, muchos expertos han reaccionado con escepticismo, al considerar que los venezolanos no van a confiar en una moneda respaldada por un gobierno que cuenta con escaso respaldo.

Aun así, el bitcoin tiene bastantes detractores, tanto en Wall Street como en Caracas. Hay denuncias de que debido a que la moneda digital no está respaldada por ningún gobierno ni banco, y por lo tanto puede usarse con total anonimato, facilita transacciones ilícitas. Ese es un enorme problema en Venezuela, que se ha convertido en un importante puente de drogas y considerado uno de los países más corruptos del mundo.

Las autoridades de Venezuela mayormente han permitido el uso de bitcoins, aunque han detenido o multado a algunas personas que usan computadoras para ganar bitcoins haciendo auditorías de las transacciones. Estas operaciones de “acuñación” consumen una inmensa cantidad de energía eléctrica, que es subsidiada por el Estado, y por lo tanto el Estado termina esencialmente pagando por todo el proceso.

Al valor actual del bitcoin, una sola computadora acuñadora puede ganar más de 10.000 dólares en seis meses.

“Realmente es una gran oportunidad para los venezolanos que están en una posición desesperada”, dijo Andrea O’Sullivan, experta en criptomonedas en la Universidad George Mason.

Aunque no hay una ley sobre la acuñación de criptomonedas en Venezuela, la evasión de impuestos y los ingresos no reportados son ilegales.

Un acuñador venezolano de bitcoin, que habló bajo condición de anonimato por temor a represalias, dijo que las autoridades le exigieron un soborno de 20.000 dólares, pero se conformaron con llevarse 11 de sus veintitantas máquinas acuñadoras. Dijo que ahora, esos mismos funcionarios lo contactan en busca de asesoría técnica. Otras personas entrevistadas para esta historia dijeron que fueron extorsionadas por las autoridades, que solicitaron su pago en bitcoins.

Incluso cuando el uso de bitcoins se vuelve más convencional, existen pocos negocios que admiten abiertamente aceptar pago en criptomonedas, por temor a ser extorsionados. En Venezuela aún es complicado realizar compras con bitcoins, por lo que las personas deben convertirlas a bolívares para comprar alimentos y otros artículos. Los venezolanos con bitcoins pueden vender sus monedas virtuales en uno de los sitios de intercambio virtual que están repletos de compatriotas que buscan adquirir la moneda digital.

El dólar permanece como la moneda a la que la mayoría de los venezolanos recurren para deshacerse de sus bolívares, pero es complicado conseguirlos y a menudo se requiere de un contacto en el mercado negro. Adquirir bitcoins elimina al intermediario debido a que las transacciones se pueden realizar directamente. Además, ahorrar bitcoins no requiere de una cuenta bancaria en el extranjero. Los venezolanos no pueden tener dólares en una cuenta bancaria local.

Mariana León, consultora de criptoeconomía, dijo que ha ayudado a varias empresas en los sectores del azúcar, chocolate y ron a invertir sus bolívares en monedas digitales, manteniendo vivos sus comercios mientras que otras empresas se han visto obligadas a cerrar sus operaciones.

“El único motivo por el que han sobrevivido es porque invirtieron en criptomonedas”, comentó.

Para Villar, hay demasiado en juego, y no solo para su negocio. Villar, un ingeniero que en algún momento estuvo al frente de una empresa de biométrica, está apostando su futuro financiero en el desarrollo de un juego que involucre una moneda digital alternativa llamada PepeCash. Una decena de empleados operan en una pequeña oficina repleta de computadoras en una comunidad industrial al este de la capital, Caracas. Todos reciben parte de su sueldo en bitcoins. Su esposa, que también es ingeniera, está confinada la mayor parte del tiempo a una silla de ruedas.

“En este momento no tengo bolívares”, comentó.

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