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Miguel R. Valladares García

lunes 16 julio 2018

Rinden homenaje a Cri-Crí en el Senado de la República

Notimex
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Como un notable compositor que regaló canciones y cuentos maravillosos que hoy son parte entrañable de la memoria de los mexicanos, fue recordado Francisco Gabilondo Soler Cri-Crí (6 de octubre de 1907-14 de diciembre de 1990), a 27 años de su fallecimiento.

En una ceremonia realizada en el Senado de la República, Lidia Camacho, directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en representación de la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, se recordó que el número 27 fue mágico para el compositor.

Francisco Sanz Polo Gabilondo recordó que a los 27 años de edad hizo su primera composición, en 1927 se casó con Rosario Patiño y su programa en la XEW duró 27 años.

Para Lidia Camacho, Cri-Crí hizo florecer la imaginación infantil, al hacer que los niños se acercaran a piezas que tocaron con especial sensibilidad los sueños, ensueños y realidades cotidianas.

“El legado de Cri-Crí es nutriente fecundo de infinidad de producciones radiofónicas, dancísticas y teatrales, por lo que en el INBA es frecuente que los grupos artísticos de música y danza lo incluyan en sus programas”, declaró.

A través de Cri-Crí, aseguró, se recorren diversos géneros, del vals a la rumba, de la marcha al jazz o el foxtrot, del corrido al minué, del tango al pasodoble, de la jota a la polca.

Por su parte, la senadora Lisbeth Hernández, organizadora del homenaje, refirió que su repertorio se compone de más de 220 composiciones, 120 de las cuales fueron grabadas, además de crear más de 500 personajes y escribir tres mil 500 páginas de textos y cuentos.

También hizo una invitación a abrir los corazones “a los principios y valores que nos fueron inculcados por nuestros padres y abuelos a través de las canciones de don Francisco Gabilondo Soler”.

Mientras que Óscar Gabilondo Vizcaíno, presidente de la Fundación Francisco Gabilondo Soler, Cri-Crí, ofreció un amplio panorama de la vida de su abuelo, al relatar cómo surgieron sus canciones, como los ríos que formaban “chorritos” en su natal Orizaba o su viaje en 1926 a Nueva Orléans, donde conoció el jazz.

En el patio central de la antigua sede del Senado, Lisbeth Hernández, a nombre de la Cámara alta, entregó un reconocimiento a los nietos del compositor por mantener viva la imagen del llamado “Grillito cantor”.

Igualmente, con una exposición fotográfica, la ceremonia ofreció imágenes del homenajeado, desde que era bebé hasta sus últimos días sentado frente al piano.

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