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Miguel R. Valladares García

lunes 20 agosto 2018

Francisco pide perdón por el abuso de curas

Encabeza misa ante unas 400,000 personas en el Parque O’Higgins y luego visitó una prisión

AP
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Santiago de Chile.- El papa Francisco dijo el martes que conoce el dolor que afecta a los niños abusados por religiosos y que sabe del sufrimiento que padecen las comunidades eclesiales, que en ocasiones son menospreciadas por los delitos de unos pocos.

Durante una reunión con religiosos en la Catedral de Santiago en su primer día completo de actividades en Chile, agregó que sigue “con atención cuanto hacen para superar ese grave y doloroso mal”.

El martes temprano, en una ceremonia en el palacio de gobierno de La Moneda, Francisco hizo una primera alusión a estos escándalos y pidió perdón por los abusos de religiosos a niños en Chile. Además afirmó que la Iglesia debe esforzarse para que esto no se vuelva a repetir.

“Aquí no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia”, dijo poco antes de oficiar su primera misa en una plaza de la capital. “Me quiero unir a mis hermanos en el episcopado, ya que es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas”, agregó.

Después se dirigió al Parque O’Higgins para encabezar la misa, donde según los organizadores se congregaron unas 400.000 personas. La policía disolvió la “Marcha de los Pobres”, convocada por varias organizaciones sociales en protesta contra la visita del papa Francisco a Chile.

Los manifestantes, que intentaron dirigirse hacia el parque después de escuchar un discurso, portaban pancartas con leyendas como “papa: los pobres marchamos contra las migajas de esta democracia” o “no puede dar la paz un cómplice que ayuda y ampara a violador”.

Al terminar el evento, el papa se tomó un tiempo para descansar antes de visitar una cárcel de mujeres, y una vez ahí dijo a las reclusas que no deben perder la esperanza o su dignidad sólo porque hayan perdido su libertad. Agregó que todos son pecadores, que el cambio siempre es posible y pidió que las penas de prisión no sólo sirvan como castigo, sino que sean una oportunidad para que los detenidos aprendan nuevos oficios para reintegrarse a la sociedad cuando completen sus sentencias.

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