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Miguel R. Valladares García

viernes 23 febrero 2018

Con misión mexicana, recobra belleza la Tumba Tebana del profeta Puimra

El Universal
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Foto: Especial

La belleza que tuvo hace tres mil 500 años la Tumba Tebana 39 del profeta Puimra, segundo sacerdote de Amón, ubicada en la zona de Assasif de la ciudad de Luxor, en la República Árabe de Egipto, la ha recobrado casi en su totalidad, tras 12 temporadas en que especialistas de diversas instituciones han trabajado en su consolidación y restauración, para asegurar su preservación unos 100 años más.

La misión mexicana que participa en este proyecto internacional, liderada por la Sociedad Mexicana de Egiptología y la Universidad del Valle de México, con la colaboración de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), trabajó de octubre a principios de diciembre de 2017, bajo la dirección de la doctora Gabriela Arrache, en la consolidación de muros y bóvedas con relieves policromados de las diferentes cámaras de esa tumba funeraria, así como de su fachada.

De esta forma se ha logrado conocer con mayor precisión cada detalle de la tumba, por lo cual el equipo que trabaja en la iconografía y epigrafía puede hacer una interpretación más clara de la escritura jeroglífica y de otros elementos plasmados en dicho monumento.

La Tumba Tebana 39 es un complejo funerario que mide 18 por 18 metros y fue construida hace tres mil 500 años en honor del segundo profeta Puimra, quien tenía 16 títulos de nobleza y era un personaje destacado en el gobierno de la reina Hat Shep Sut, correspondiente a la Dinastía XVIII.

Las restauradoras Dulce María Grimaldi y Patricia Meehan, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH, junto con Luis Amaro, de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), participaron en esta reciente temporada, en la que trabajaron en la estabilización de una sección de la fachada para evitar que algunos fragmentos de relieves pudieran colapsar.

Asimismo, al interior de la tumba lograron un avance destacado en la ubicación de relieves y el armado de secciones completas que permiten tener una lectura más clara y continua de cada muro y no sólo por escenas, con lo que se enriquece el trabajo realizado previamente por el británico Norman de Garis Davies a principios del siglo pasado.

“Con nuestro trabajo será posible ampliar la información sobre lo que dicen los relieves, cuáles eran sus colores originales, cómo se fueron alterando y, en general, cuál ha sido la historia de la tumba”, señalaron Grimaldi y Meehan.

Durante la temporada 2017 también hubo un numeroso equipo de arquitectos restauradores, junto con quienes se avanzó en la reconstrucción de las escenas de varios muros y en el registro de las áreas con faltantes. “Nos propusimos encontrar todos los fragmentos que tenemos sueltos en cajas para reorganizarlos y poder restituirlos. Logramos un gran avance en eso”, expresaron Dulce María Grimaldi y Patricia Meehan.

En gabinete, se ha completado el registro de las escenas, para lo cual se integraron áreas no registradas previamente en los dibujos de Norman de Garies Davies, y de esa manera tener el material base para el estudio y seguimiento del estado de conservación de los relieves de la tumba, cuya calidad es equiparable a algunos de los grandes monumentos de Egipto. Contar con los dibujos completos es importante para registrar la intervención de conservación que se lleva a cabo.

Sobre el trabajo que realizarán en la temporada prevista para este año, comentaron que el objetivo es estabilizar los relieves al interior de la tumba y continuar la búsqueda intensiva de la ubicación de los fragmentos faltantes.

Establecer la etapa final de la restauración del complejo funerario es todavía incierto, aunque dados los avances en las 12 temporadas de trabajo desarrolladas desde 2005, es posible vislumbrar que el trabajo podría concluir en tres o cuatro años más.

Grimaldi comentó que el equipo que participa en el proyecto estudiará la manera de completar el trabajo hasta el nivel que se considere adecuado, porque un monumento antiguo puede llevar muchos años en su conservación y siempre se seguirán encontrando detalles.

“Tenemos que llegar al punto en que estemos satisfechos con su conservación y lo que no se pueda resolver se dejará para otras generaciones. El objetivo de la misión es poder estabilizar la tumba al punto de ser visitable y asegurar su preservación lo más posible”, informa en un comunicado el INAH.

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