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Miguel R. Valladares García

domingo 21 octubre 2018

Perros buscaban refugio en “Hábitat”, pero encontraron un infierno

El Universal
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“Habitat” se anunciaba como un “santuario para perros” abandonados, incluso recibía subsidio del gobierno estatal y donativos de negocios o particulares, sin embargo, lo que se desconocía hasta hace unos días es que en el recinto los caninos estaban descuidados, sin comer, y enfermos.

El lugar, donde también “cobijaban” a mascotas cuyos dueños ya no podían conservarlos en sus hogares por cuestiones de espacio u otros inconvenientes, resultó un “infierno” para decenas de animales, que permanecían en condiciones deplorables de salud, famélicos, sin agua, ni alimentación suficiente; en condiciones de total insalubridad, e infestados de sarna, garrapatas y parásitos intestinales.

Al albergue habían ingresado perros que se quedaron sin dueño o se extraviaron durante el sismo del 19 de septiembre en la Ciudad de México, pero al parecer no lograron sobrevivir por las malas condiciones que imperaban en el lugar. Ya advertidos sobre el maltrato que sufrían las mascotas, por denuncias que recibieron a través de un video, un grupo de activistas defensores de los animales, acudió el martes a “Habitat”, en el municipio de Allende, al sur de Monterrey. Aunque se tenían noticias de que había 134 perros, sólo lograron a rescatar 27 animales.

De acuerdo con activistas, Luis Marroquín, el responsable y promotor del refugio, huyó del lugar para no encarar sus reclamos, ya que ellos mismos habían llevado al “santuario” perros que habían rescatado de las calles, una vez que los curaron de heridas o enfermedades. Los caninos se encontraban en peores condiciones a las que vivían cuando deambulaban en la vía pública.

Flor Jiménez, una de las personas que acudió al operativo de rescate, mostró fotografías del antes y después de un perro que llegó de la Ciudad de México, “en espera de un nuevo hogar”, y fue localizado el miércoles con la piel pegada a los huesos, con sarna “y seguramente enfermo”.

Expresó que supuestamente 15 perritos fueron traídos de la capital del país, pero desconocen qué ocurrió con los demás, pues no saben si los regalaron o murieron por el maltrato que recibían.

Citó que ella llevó al “santuario”, una perrita llamada Paloma, y la encontró “en los puros huesos”, pese a que cada mes entregaba 800 pesos al responsable del proyecto Habitat para su cuidado, y además donaba bultos de alimento. Lo mismo hacían todas las personas que llevaban algún perro para dejarlo en custodia.

Además, dijo que presuntamente Luis Marroquín recibía un apoyo anual de un millón de pesos del gobierno estatal para sostener el albergue de animales abandonados, a donde eran llevados aquellos que sus dueños querían darlos en adopción. Asimismo, pese a que presentaron denuncia ante la Procuraduría de Justicia del Estado, el caso no ha sido atendido.

El responsable del centro “Hábitat”, estaría incurriendo en violaciones a la Ley de Protección y Bienestar Animal para la Sustentabilidad del Estado de Nuevo León, por lo que se haría acreedor a sanciones administrativas.

Pero además, el Código Penal del Estado establece en su artículo 445, que: “Al que cometa actos de maltrato o crueldad en contra de cualquier especie de animal doméstico, causándole lesiones, se le impondrá de tres días a un mes de prisión y multa de tres a cinco cuotas”.

Si las lesiones ponen en peligro la vida del animal doméstico, se asienta, “se aumentará en una mitad la pena señalada; en caso de que las lesiones le causan la muerte al animal doméstico, se impondrá de quince días a seis meses de prisión y multa de cinco a quince cuotas”.

La Autoridad podrá sustituir total o parcialmente la pena por tratamiento psicológico hasta de 60 días, o por la prestación de jornadas de trabajo en favor de la comunidad de 10 hasta 60 días, se establece en el Código Penal de Nuevo León.

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