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Miguel R. Valladares García

miércoles 21 noviembre 2018

Muestras de cariño, elemental para el desarrollo emocional de infantes

Notimex
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El vínculo cariñoso que proporciona la figura parental en un infante es tan importante que la falta o la ausencia de éste puede generar la muerte en menores de un año de edad, lo que se conoce como “depresión anaclítica”.

Iraida Ramírez Castañón, especialista en psiquiatría infantil y de la adolescencia, dijo que en algunos casos el menor llora y demanda muestras de afecto, y en caso de no recibir respuesta pasa a una etapa de apatía, deja de comer e incluso podría fallecer.

La experta que labora en el Hospital General Doctor Manuel Gea González afirmó que el uso de antidepresivos en esta edad es inútil, siendo la única manera de salvarlo la conexión y el cariño que se le pueda brindar.

La muestra de amor a los infantes es elemental para el proceso biológico y el desarrollo emocional de los primeros siete años de su vida, siendo tan grande la dependencia, que el menor puede replicar los estados de ánimo de su cuidador, incluyendo episodios de depresión.

La especialista consideró que un vínculo entre padres e hijos débil o inexistente es la primera causa de depresión infantil, secundada por un ambiente violento, donde no exista respeto o no hay estabilidad parental y se presenta la agresión física o psicológica hacia el menor de edad.

Todo esto lleva al niño a decaer, presenta síntomas conductuales, cognitivos y emocionales, y dependiendo su intensidad los incidentes se categorizan en graves, moderados o leves.

En los casos más alarmantes, y ya pasando una cierta edad se usan medicamentos, ya que es recurrente la idea de la muerte y el suicidio en estos niños.

A la par del tratamiento indicado, se les ofrece en este centro a los padres orientación, donde se les indica cómo actuar en caso de una recaída, al igual de cómo modificar el entorno del menor para evitar otro episodio.

En entrevista con Notimex, explicó que además de los efectos emocionales, esta situación debilita al sistema inmune y expone al infante a contraer o desarrollar enfermedades con más facilidad.

Por ello, continuó, es vital la atención inmediata para evitar que el hecho empeore y lleve al niño al suicidio, a enfermarse de gravedad o crear una depresión crónica o “distimia”.

Ramírez Castañón afirmó que los síntomas más recurrentes son cambios anímicos inclinados a la tristeza e irritación, ansiedad, disminución de atención y concentración y por ende la baja del aprendizaje y la memoria, incapacidad de gozar, cambios en su patrón de sueño y apetito, minusvalía hacia sí mismo e ideas pesimistas y desesperanzadas.

Añadió que es probable que un niño que sufra depresión vuelva a vivirla en otra etapa de su vida, por lo que más que usar antidepresivos, es necesario cambiar el entorno del niño, brindándole cariño, respeto y seguridad.

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