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Miguel R. Valladares García

miércoles 23 mayo 2018

Médico que ayudó a capturar a Bin Laden languidece en prisión

AP
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PESHAWAR, Pakistán (AP) — Shakil Afridi languidece en la cárcel desde hace años, desde el 2011, cuando ayudó a identificar el escondite de Osama bin Laden, permitiendo que soldados estadounidenses ubicasen y matasen al líder de al-Qaida

Más de uno se preguntará cómo puede ser que se detenga a un hombre que ayudó a eliminar al artífice de los ataques del 11 de septiembre del 2001. En Pakistán, en cambio, se hacen otra pregunta: ¿Cómo puede ser que Estados Unidos traicione la confianza y vulnere su soberanía con una incursión secreta nocturna que avergonzó a las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia.

“La saga de Shakil Afridi es la metáfora perfecta de las relaciones entre Estados Unidos y Pakistán”, caracterizadas por la desconfianza y una mala comunicación, que amenazan con comprometer los esfuerzos para combatir el terrorismo, declaró Michael Kukelman, vicedirector del programa de Asia del Centro Woodrow Wilson de Washington.

Estados Unidos considera que el apoyo financiero que presta justifica el apoyo de Pakistán a su lucha contra el Talibán. Como candidato, Donald Trump se comprometió a lograr la libertad de Afridi. En declaraciones a Fox News en abril del 2016 aseguró que tomaría “dos minutos (liberarlo)… porque le dimos mucha ayuda a Pakistán”.

Pakistán, sin embargo, resiente lo que ve como la interferencia de Estados Unidos en sus asuntos.

Mohammed Amir Rana, director del Instituto Pakistaní de Estudios de la Paz, con sede en Islamabad, dijo que la desconfianza entre las dos naciones es algo de vieja data, que no cambiará en tanto y cuanto Estados Unidos y Pakistán no reconsideren lo que esperan del otro, admitan que tienen inquietudes divergentes en el ámbito de la seguridad y elaboren una estrategia en torno a la guerra en Afganistán, que vaya más allá de la actual, que consiste en matar y hablar con el Talibán.

“Shakil Afridi (es) parte de un rompecabezas mucho más grande”, señaló.

Afridi no ve a su abogado desde el 2012. Sus únicos visitantes son su esposa y sus hijos. Durante dos años su archivo desapareció, lo que demoró el proceso judicial. Los tribunales dicen ahora que no hay un fiscal disponible, según afirmó su abogado Qamar Nadeem Afridi a la Associated Press.

“Todo el mundo tiene miedo de hablar de él, de mencionar su nombre”, y ello no debería extrañar, de acuerdo con Nadeem, quien es sobrino de Afridi.

La oficina de Nadeem está llena de agujeros de bala. Otro abogado de Afridi fue baleado afuera de su casa en Peshawar y un subdirector de una cárcel de Peshawar, que pedía la liberación de Afridi, fue asesinado a tiros, de acuerdo con Nadeem.

Afridi usó un programa falso de vacunas contra la hepatitis para conseguir muestras del ADN de la familia de bin Laden. Pero no se lo acusó de nada en relación con la operación de bin Laden.

Fue procesado bajo una ley tribal que dice que combatió con militantes de la vecina región de Khyber.

De haber sido acusado de traidor, Afridi hubiera tenido derecho a audiencias públicas y numerosas apelaciones, hasta llegar incluso a la Corte Suprema.

Las tensiones hay ido subiendo entre Pakistán y Estados Unidos desde el tuit del año nuevo en el que Trump acusó a Pakistán de aceptar 33 mil millones de ayuda a cambio tan solo de “engaños y mentiras”, y de cobijar a insurgentes afganos que atacan a los soldados estadounidenses en la vecina Afganistán. Pocos días después, Estados Unidos suspendió la ayuda militar a Pakistán, que era de 2 mil millones de dólares.

Afridi se pasa los días solo, aislado del resto de la población del penal, repleta de militantes que juraron matarlo por haber ayudado capturar a bin Laden. Nadeem dijo que Afridi está siendo bien tratado y goza de buena salud.

En el pasado, Pakistán comparó su caso con el dilema de Afia Siddcci, una mujer paquistaní hallada culpable de tratar de matar a un soldado estadounidense en Afganistán.

“Para EEUU, ella (Siddcci) es una terrorista”, indicó Kugelman. “Para Pakistán es una mujer que está mal encarcelada”.

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