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Miguel R. Valladares García

martes 22 mayo 2018

Requieren sustitución de riñón unos 200 mil mexicanos

Pulso
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En el país más de ocho millones de personas padecen insuficiencia renal crónica y unas 200 mil necesitan sustitución de riñón, circunstancias que configuran “una verdadera crisis” de salud, aunado a que no hay hospitales suficientes para atenderlas ni recursos para cubrir los costos.

Los doctores Joaquín Azpiroz Leehan y Miguel Cadena Méndez, investigador y  exprofesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica, respectivamente, de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), indicaron que se trata de un problema que afecta a 10 por ciento de la población global.

En el país el reto es grande, ya que sólo 30 mil de quienes requieren trasplante acceden a un procedimiento de hemodiálisis y unos 70 mil reciben diálisis peritoneal, por lo tanto, al año se registran “100 mil pacientes huérfanos que no tienen cómo enfrentar este mal”, señalaron en un comunicado.

Tales condiciones evidencian la urgencia de mejorar la calidad y la oferta de esos métodos, ya que son menos de 500 las unidades que cubren sólo 15 por ciento de la prevalencia, a lo que se añade la atención deficiente y los reportes de tasas de mortalidad de entre 15 y 25 por ciento de los enfermos durante tres años.

Para contribuir a la solución de esta crisis de salud, la UAM y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) inauguraron el pasado 12 de enero la Clínica de Investigación en Hemodiálisis, que aplicará técnicas nuevas y tecnología para el tratamiento de la insuficiencia renal crónica.

“El propósito con este espacio –que en una primera etapa atenderá a 40 personas y cuya meta futura será alcanzar los mil en varias sedes– es lograr que el procedimiento tenga una calidad tal, que signifique para el afectado prácticamente lo mismo que si contara con un trasplante de riñón” y una opción de vida casi normal por lo menos durante 10 años, detalló Azpiroz Leehan.

Las metodologías de reemplazo de la función de ese órgano usadas por el sector salud han sido la diálisis peritoneal y la hemodiálisis simple –al parecer por ser menos costosas– sin embargo, la primera tiene inconvenientes grandes por las complicaciones, sucesos adversos y mortalidad después del primer año.

En tanto, la hemodiálisis simple, si bien tiene una tasa menor, ésta sigue siendo muy elevada y existen costes ocultos en gastos por medicamentos y procesos para incidentes perjudiciales y urgencias, a la vez que produce daños cardiovasculares de largo plazo.

La solución propuesta en la Clínica de la UAM está basada en el refinamiento de herramientas nuevas que no sólo disminuyan el porcentaje de letalidad, sino que ofrezcan excelencia en el tratamiento en aras del bienestar humano.

Los métodos de innovación fundamentales que se llevarán en la Clínica son la hemodiafiltración con ejercicio y mejoras al procedimiento, así como la instrumentación avanzada para la medición de parámetros fisiológicos indicativos del metabolismo y el desempeño cardiovascular.

Las ventajas radican en incluir y combinar estos factores para preservar la homeostasis del paciente para el largo plazo, es decir, medir la variabilidad de la frecuencia cardiaca, calcular por impedancia del cuerpo cuánto líquido se ha extraído y observar cómo se comporta el metabolismo, lo cual ayudará a descartar el consumo de fármacos y las visitas a urgencias.

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