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Miguel R. Valladares García

martes 20 febrero 2018

Princesa Mako de Japón pospone su boda

Se casará con Kei Komuro, hasta el 2020

EFE
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La princesa Mako de Japón, nieta mayor del emperador Akihito, retrasará su boda prevista para este noviembre hasta 2020, por una supuesta falta de tiempo para los preparativos, informó ayer la Agencia de la Casa Imperial.

Mako y su prometido Kei Komuro, un excompañero de universidad, tenían previsto casarse el 4 de noviembre en Tokio pero, según explicó la Casa Imperial, la princesa “se ha dado cuenta de que no hay tiempo suficiente para los preparativos”.

La fecha del enlace fue anunciada el pasado noviembre después de que meses antes la pareja de 26 años hiciera público su compromiso entre un gran revuelo mediático en Japón.

Un portavoz de la Agencia negó que existiera ningún vínculo entre la decisión y las recientes informaciones publicadas por los medios nipones sobre una disputa financiera entre la madre de Komuro y su expareja, según recoge la agencia nipona Kyodo.

“Creemos que pudimos apresurarnos en varios aspectos”, señaló Mako, quien añadió que ahora quieren “dedicar suficiente tiempo a pensar sobre el matrimonio y a prepararlo”, según una nota difundida por la Agencia de la Casa Imperial.

CEREMONIAS

Mako también destacó que el retraso de la boda hasta 2020 permitiría que esta tenga lugar después de “una serie de importantes ceremonias de la Familia Imperial”, en alusión a la abdicación del emperador Akihito, prevista para finales abril de 2019.

Antes del enlace, la pareja tenía previsto formalizar su compromiso el 4 de marzo a través del rito tradicional del “Nosai no Gi”, una ceremonia similar a la pedida de mano en la que se hace una promesa de matrimonio ante los padres de la novia.

La princesa Mako es la hija mayor del príncipe Akishino, segundo hijo del emperador y segundo en la línea sucesoria al trono del Crisantemo tras el príncipe heredero Naruhito.

CASA IMPERIAL

Este matrimonio ha reabierto el debate sobre la necesidad de reformar la normativa que rige la casa imperial nipona desde 1947, que establece que las mujeres que nacen en su seno pierden su estatus de realeza al casarse con un varón que no es de sangre real, algo que ha reducido sustancialmente el número de sus integrantes.

La boda de Mako mermará todavía más esta institución avejentada y cada vez más escasa, abocada a una amplia brecha generacional.

Cuando la princesa se case, la familia imperial pasará a contar con 18 miembros, sólo cinco varones, los únicos que pueden acceder al trono.

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