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Miguel R. Valladares García

sábado 24 febrero 2018

Problemas internos dividen grupo hispano que apoyó plan migratorio de Trump

AP
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La defensa de los “dreamers”, en el centro de la controversia / Foto: Archivo

ALBUQUERQUE, Nuevo México, EE.UU. (AP) — La organización hispana de derechos civiles más antigua de Estados Unidos está siendo remecida por su apoyo inicial al plan de inmigración de Donald Trump, en momentos en que replantea sus viejos postulados tras la incorporación de estudiantes inmigrantes activos en la política.

Hasta hace unos 10 años, Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos era conocida por sus esfuerzos por hacer que los hispanos se asimilasen a Estados Unidos y por su apoyo a políticas inmigratorias restrictivas.

Pero varios de sus miembros dicen que el mes pasado surgió una división entre algunos de sus 132 mil miembros y su presidente Roger Rocha, que indica que la agrupación, conocida por sus siglas en inglés, LULAC, se está transformando e incorporando la defensa de los derechos de los inmigrantes a su agenda.

“Se tomó su tiempo, pero LULAC finalmente se puso a tono con los tiempos”, expresó Dennis Montoya, director de la rama de LULAC de Nuevo México. “Los inmigrantes son una parte importante de nuestra comunidad”.

Rocha fue presionado para que renuncie después de escribir una carta el 28 de enero en la que apoyó las propuestas del presidente Trump sobre seguridad fronteriza, incluida la construcción de un muro en la frontera con México y restricciones a la entrega de visas para familiares de ciudadanos estadounidenses a cambio de más protecciones para los jóvenes traídos al país por sus padres siendo niños y que no tienen permiso de residencia, y para los padres que se quedaron en el país tras expirar sus visas.

Rocha posteriormente dio marcha atrás y dijo que la carta había sido “el peor error de mi vida”, pero afirmó que no renunciaría. Algunos los 12 miembros del directorio de LULAC indicaron que tratarán de forzar su salida en la reunión de tres días que la agrupación tiene programada para la semana que viene en Washington.

Montoya sostiene que Rocha debió haber sabido que su apoyo a Trump –que no tiene el respaldo del directorio de LULAC– sería visto como un retroceso, un retorno a posturas que la agrupación hizo a un lado hace décadas.

LULAC apoyó restricciones a la inmigración en las décadas de 1940 y 1950, y el abogado especializado en derechos civiles Gus García, que trabajó con la liga, tuvo un encuentro histórico con el presidente Harry Truman en el que pidió mano dura hacia los inmigrantes que trataban de entrar al país ilegalmente.

Posteriormente la agrupación buscó una reducción del programa Bracero de los años 50, que permitía a los mexicanos trabajar temporalmente en Estados Unidos y regresar a su país, a menos que consiguieran la residencia permanente.

Fundada en 1929 por combatientes de la Primera Guerra Mundial, LULAC surgió como una respuesta a la discriminación que los veteranos de guerra mexicanos sentían en Texas. En poco tiempo se expandió a otros estados y creció más todavía luego de la Segunda Guerra Mundial, en que soldados estadounidenses de ascendencia mexicana regresaban de pelear con los nazis en Alemania decididos a combatir la discriminación en Estados Unidos.

A diferencia de otras sociedades de ayuda mutua de la época que ayudaban a los inmigrantes mexicanos, LULAC sintió que la asimilación era la mejor forma de combatir la discriminación. Sus reuniones comenzaban siempre con un juramento de lealtad a Estados Unidos y una plegaria atribuida a George Washington.

La promoción de la asimilación continuó hasta fines de los años 60, en que una nueva generación de activistas buscó incluir una reforma a las leyes de inmigración en el programa de la agrupación, de acuerdo con el director estatal de la rama de LULAC en California Dave Rodríguez. Esa tendencia se ha ido intensificando con los años.

“Ahora, esta nueva generación de miembros más jóvenes se está haciendo sentir”, señaló Rodríguez. “La vieja LULAC ya no existe”.

Jerónimo Cortina, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Houston, dijo que los cambios en la composición demográfica de los hispanos es la principal razón del malestar con Rocha. La mayoría de los hispanos tienen parientes o conocidos que están en el país sin permiso de residencia.

“Muchos hispanos son de familias con un status mixto”, expresó Cortina. “Por ello no sorprende que los miembros de LULAC estén cambiando lentamente la organización”.

Algunos miembros advierten contra la adopción de posturas a favor de los inmigrantes que puedan perjudicar a los hispanos que son ciudadanos o que tienen permiso de residencia.

Baldomero Garza III, un director de distrito de LULAC en Houston, dijo en una carta a los afiliados a la agrupación que se debe “representar los intereses de todos los estadounidenses antes que nada”, incluidos los más de 40 millones de hispanos.

“Seamos bien claros: Los dreamers son ciudadanos extranjeros en nuestro país”, escribió Garza. “Se han aprovechado de nuestros beneficios, de beneficios que son para los ciudadanos estadounidenses”.

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