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Miguel R. Valladares García

domingo 24 junio 2018

La Casa Barragán, joya arquitectónica escondida en el DF

AP
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Foto: AP

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — En un barrio de clase obrera de la Ciudad de México, dos edificios hacia el final de una calle sin salida atraen visitantes de todo el mundo.

Se trata de la casa y el estudio de Luis Barragán, uno de los arquitectos más influyentes que ha tenido México y quien vivió y trabajó allí por cuatro décadas. El complejo, llamado Casa de Luis Barragán, tiene un estilo minimalista, limpio, acentuado por elementos mexicanos, con paredes altas, luz natural y toques de color que crean espacios mágicos.

Construida en 1948, se transformó en museo tras la muerte de Barragán en 1988 y fue designada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2004. Las reservas para hacer visitas se deben hacer con semanas de anticipación. Quienes se presenten sin reservas, no podrán ingresar.

Barragán fue un modernista que combinó el funcionalismo de Le Corbusier con diseños inspirados en las tradiciones mexicanas y en sus viajes a sitios como Marruecos. Usó gas natural para crear “espacios de transición” que separasen el interior del exterior, evocando la serenidad de los patios mexicanos. Pero también empleó colores brillantes, incluidos un intenso amarillo y el rosa mexicano.

El Museo de Arte Moderno de Nueva York rindió homenaje a Barragán en 1976 con una muestra de su trabajo y en 1980 pasó a ser el primer latinoamericano que recibe el prestigioso Premio Pritzker de Arquitectura. El premio es exhibido en una pequeña oficina junto a la biblioteca de la casa. Su discípulo Ricardo Legoretta, entre cuyos trabajos figuran el Hotel Camino Real de la capital mexicana y la catedral de Managua, es también un arquitecto muy renombrado.

Barragán nunca se casó y falleció en su casa a los 86 años. La vivienda y el estudio son propiedad del gobierno de su estado natal Jalisco y de la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán. Pero su archivo profesional, con planos, fotos y modelos, fue adquirido por una empresa de muebles suiza y se encuentran en Europa, en otra fundación llamada Barragán. El acceso al archivo está severamente restringido por sus dueños, que limitan lo que museos y académicos pueden hacer para promover el legado de Barragán. En el 2015, una artista conceptual hizo desenterrar algunos de los restos cremados de Barragán y los usó en un anillo de diamante. Ofreció el anillo a cambio de acceso a los archivos con el fin de condenar a las empresas que son propietarias de objetos artísticos.

La profunda fe católica de Barragán resulta evidente en su casa, que cuenta con varios crucifijos de madera que cuelgan de las paredes y una estatua de San Francisco de Asís.

La casa está virtualmente escondida detrás de los altos muros que la rodean. Su frondosa vegetación puede ser vista a través de grandes ventanas, que hacen que se sienta la naturaleza en su interior. Barragán era conocido más que nada como un arquitecto de jardines y diseñó los jardines de Pedregal, que transformaron un sector rocoso en un parque y una zona residencial. También diseñó las cinco coloridas torres del complejo Ciudad Satélite de las afueras de la capital y reconstruyó la capilla y el convento de las Sacramentarias Capuchinas en Tlapan, al sur de la Ciudad de México.

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