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Miguel R. Valladares García

miércoles 19 diciembre 2018

El misterioso plan de paz de EEUU: reconocer Palestina antes de negociar

A cambio, el gobierno de Trump pedirá concesiones que parecen inasumibles para los palestinos

EFE
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JERUSALÉN (EFE).- El misterioso plan de Donald Trump para la paz en Oriente Medio, del que solo ha anunciado que será “el definitivo”, podría plantear por primera vez reconocer el Estado palestino antes de sentarse en una mesa de negociaciones, pero a cambio de unas concesiones que parecen inasumibles.

No está claro ni el plazo de presentación ni su contenido, del que los palestinos aseguran no haber recibido ninguna pista, pero Trump no ha cesado en el empeño de promoverlo pese a que el presidente palestino, Mahmud Abás, insistió esta semana en que no aceptará el liderazgo de Washington y contraatacó con su propia hoja de ruta.

“Está incluso preparado (EEUU) para presentar un plan de paz sin Abás como partícipe”, considera a Efe el analista israelí del International Crisis Group Ofer Zalzberg, al que le han llegado algunos datos de la propuesta que parece estar valorándose.

Según estos apuntes, EE.UU. aceptaría reconocer Palestina como Estado, en una decisión unilateral como hiciera con la declaración de Jerusalén como capital israelí, un giro a anteriores procesos donde este reconocimiento dependía de la mesa de negociaciones. Un caramelo envenenado.

“Los estadounidenses le están diciendo (a Abás) coge lo que puedas y después ya negociarás de Estado a Estado fronteras definitivas, Jerusalén, territorio, etc. Pero a menos de que no existan garantías de que este Estado será provisional y no permanente, que no sé si las hay, es muy improbable que Abás lo acepte”, valora Zalzberg.

La contraprestación que Israel pide ante este reconocimiento no está clara. El analista cree que podría asumirlo a cambio de la anexión de algunos bloques de colonias en Cisjordania. Pero, ¿qué proporción de territorio?.

Lo cierto es que un texto así pondría al presidente palestino en la disyuntiva de aceptar o no el plan de negociación, y que una negativa mostraría a los palestinos como la parte que “no quiere la paz”, como se les ha acusado reiteradamente.

Pero con la cuestión de Jerusalén “fuera de la mesa”, como volvió a remarcar Trump tras su reunión con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en el foro de Davos de finales de enero, el plan es inasumible para los palestinos.

“Decían que no iban a imponer absolutamente nada y terminaron imponiendo el tema de Jerusalén, eso muestra por qué no existe ninguna confianza”, dijo a Efe un portavoz del departamento negociador de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Xavi Abu Eid.

Los palestinos se han reunido hasta cuatro veces en 2017 con el equipo negociador de Trump, que lideran los considerados “inexpertos” Jared Kushner, yerno y asesor de Trump, y Jason Greenblatt, enviado especial de la Casa Blanca para negociaciones internacionales, sin que hayan sacado nada en claro, aseguró Abu Eid.

“No tenemos ninguna noción de que haya todavía nada escrito, ni ningún país europeo que pueda estar involucrado nos haya dicho si existe algo o no”, insistió este portavoz.

Abu Eid consideró que la importancia no sólo está en el contenido, si no en la falta de legitimidad de Trump a quien reprocha pretender liderar un proceso al tiempo que “ha cerrado la misión diplomática de la OLP en Washington” y amenaza con retirar fondos si el plan no es aceptado, como ya han hecho al reducir las donaciones a la agencia de refugiados palestinos de la ONU.

Así, este martes, Abás volvió a dar la espalda a EE.UU. y apeló ante el Consejo de Seguridad de la ONU a un mecanismo internacional que modere el proceso de paz, además de plantear su propia hoja de ruta de tres puntos.

Estos incluyen celebrar una conferencia internacional a mediados de 2018 en la que se acepte a Palestina como miembro pleno de la ONU y el mutuo conocimiento entre Palestina e Israel en las fronteras anteriores a la Guerra de los Seis Días de 1967.

También contempla el cese de toda acción unilateral durante las negociaciones, tanto la ampliación como la construcción de asentamientos judíos en Cisjordania y Jerusalén Este; y detener el traslado de la embajada de EE.UU. de Tel Aviv a Jerusalén, decisión que ha llevado a las peores estancias las relaciones entre palestinos y estadounidenses.

En el tercer punto, Abás invoca la Iniciativa de Paz Árabe de 2002 en la que asume el intercambio de territorio, que asegura la permanencia de algunos asentamientos israelíes, pero añade que el trueque debe ser “mínimo” y “en igual valor y proporción”.

“Nuestros negociadores están sentados justo detrás de mí, listos para hablar. Pero no vamos a perseguirle. La decisión, señor presidente, es suya”, le dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley, a Abás tras su discurso.

“Si EE.UU. llegase a presentar algo, no creemos que exista la más remota posibilidad de que pueda ser algo aceptable, mínimamente justo o que se acerque a lo más mínimo a los derechos del principio internacional”, predijo Abu Eid.

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