Fundador:
Miguel R. Valladares García

sábado 15 diciembre 2018

Luz

Alex Karuna / Pulso
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La luz ha sido el símbolo por excelencia de la transformación espiritual, del reencuentro con nuestro ser interior o de nuestra conexión con lo divino. El poder de la luz, más allá de las connotaciones religiosas particulares, es la manifestación de aquello poderoso, trascendente y compasivo. La luz no necesita pelear con la sombra para disolverla, no requiere de afirmar su luz para iluminar el día y no requiere premios o reconocimiento para alumbrar a todos sin distinción. Asimismo, la luz no hace distinciones entre quienes la merecen y quiénes no, tiene entonces una fuerza natural de integración.

Por lo tanto, el hacer conciencia de la luz en uno mismo es iluminarnos iluminando; es decir, reconocer nuestra capacidad para llevar luz a esos pensamientos de ira, tristeza o desesperanza para así disolverlos a través de la comprensión, aceptación y esperanza. No se requiere pelearnos con nuestra sombra sino abrazarla con la luz de la conciencia y así poco a poco se disolverá compasivamente, sin resistencias ni tensiones. Lo único necesario es empezar a observar aquellos velos oscuros que hemos puesto a nuestra vela interna a través de limitaciones mentales que van desde el ‘no valgo’ hasta ‘no me importan los demás’. Estos velos tienen su raíz en la ignorancia, en ese gran error de identidad que nos cuesta el vivir sufriendo en lugar de disfrutar. Ese error es creer que somos esta ‘persona’ que llevamos de un lado a otro, que tiene historias, culpas, problemas, deseos, entre otros elementos que componen a este ‘yo’ temporal. La luz nos lleva a darnos cuenta que, si bien tenemos un yo ilusorio a nuestro cargo, el verdadero Yo es la luz y no necesita de estarse defendiendo, atacando o huyendo ya que en realidad no existe ningún peligro real para su naturaleza total y eterna.

Por ende, la invitación es a hacer un ejercicio de introspección en donde podamos encontrar qué es aquello que está nublando nuestra visión. Así como el sol no deja de existir en un día nublado, sino que se encuentra bloqueado temporalmente y de manera parcial, de la misma manera nuestra luz interna está solamente cubierta por pensamientos y emociones que da existencia ilusoria al sufrimiento. En palabras de T. Suzuki: “todas las sombras del universo son incapaces de apagar la luz de una pequeña vela.”

Minuto a minuto