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Miguel R. Valladares García

miércoles 19 septiembre 2018

Día de la Mujer… nada qué celebrar

Potosinas no sólo viven desigualdad, la violencia y asesinatos se han vuelto el pan de cada día ante un gobierno que poco o nada hace para salvaguardar su integridad, a pesar de tener una alerta de género decretada desde hace 8 meses

Martha Arriaga / Pulso
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Llega el 8 de marzo y como todos los años, las mujeres tienen poco o nada que celebrar el Día Internacional de la Mujer, su lucha por alcanzar esa igualdad de género solo ha avanzado en algunos aspectos, y la violencia contra ellas se ha vuelto el pan de cada día.

Activistas consideran preocupante la desigualdad de condiciones que continúan viviendo las mujeres tanto en la vida familiar y laboral y aunque señalan que el 8 de marzo es para conmemorar y reivindicar sus derechos a vivir una vida digna y libre de violencia, las frías estadísticas de asesinatos las dejan sin nada qué festejar e incluso menos cuando el Estado se encuentra en una alerta de violencia de género y no se ve que se emprendan acciones efectivas que tiendan a salvaguardar su integridad.

Incluso hicieron una llamado, “las organizaciones feministas pedimos al gobierno que dejen de hacer esos eventos de celebraciones por el ‘Día de la Mujer’, ya que no se comprometen en implementar acciones contundentes en políticas públicas que garanticen la vida de las mujeres”.

Violencia y muerte

Para la subprocuradora Especializada para la Atención de Delitos Sexuales, Contra la Familia y Derechos Humanos, Magdalena Beatriz González, la fecha debe de llevar a la reflexión a las autoridades de la entidad.

De acuerdo a las estadísticas, en lo que va de 2018 se tienen registradas 17 muertes violentas de mujeres, de las cuales y una vez ya clasificadas, 3 del mes de enero y 3 de febrero ya fueron confirmadas como feminicidios, el resto son homicidios dolosos y a otras se les mantiene con el protocolo de feminicidio en investigación. En 2017 se registraron 18 feminicidios.

En delitos sexuales, durante el 2016 se atendieron 335 casos de violación; en 2017 se registraron 454 ataques lo que representó un aumento del 40%.

En este año, solamente en el mes de enero se atendieron 33 casos de violación, lamentablemente está aumentando la incidencia, reconoció González Vega.

“Se vive una cultura patriarcal en la que muchas veces se considera a las mujeres como si fueran un objeto, así ha quedado evidenciado principalmente en la Huasteca en donde los hombres piensan que sus hijas son de ellos y que las pueden utilizar”, denunció.

La Subprocuradora advirtió que en primavera es cuando se detecta un incremento en ese tipo de delitos, y eso es porque no existen los principios que limitan a lo que se puede y no se debe hacer desde las familias.

Esas agresiones se dan principalmente a mujeres entre los 25 a 45 años, y algunos casos son de niñas pequeñas que son violadas por la nueva pareja de la madre; aunque también las violaciones se dan a mujeres que sale a laborar.

Lamentó que alrededor del 30% de las mujeres que denuncian a su agresor en el caso de maltrato familiar, terminen por retractarse y retiren su queja, ya que después de la crisis vuelven a ser convencidas y otorgan el perdón.

Apoyo a víctimas

Las mujeres viven violencia psicológica, física, sexual, económica y patrimonial no sólo en sus hogares, también en la calle y en sus centros de trabajo, por lo que el Centro de Justicia para las Mujeres (CJM) busca brindarles ayuda.

Durante el 2017 se atendieron a 2 mil 845 mujeres, de esas 2 mil 620 mujeres sí presentaban algún tipo de violencia y el resto fue canalizado a otro tipo de asesoría o de trámite.

De esas usuarias recibieron 18 mil 48 servicios y de ese grupo 602 se consideraron de alto riesgo, incluso para su vida.

En Rioverde se atendieron a 517 nuevas usuarias, mil 877 servicios y 110 usuarias de alto riesgo; en Matlapa se registraron 140 usuarias a partir del mes de agosto que abrió sus puertas ese centro, brindó 881 servicios y 17 mujeres con alto riesgo.

En lo que va del 2018 se han atendido a 366 mujeres en la capital y 327 sí presentan algún tipo de violencia, a la fecha 88 casos son de alto riesgo.

“Le apostamos al trabajo psicológico para que esa mujer que ya vino aquí, no vuelva a permitir ni un solo acto de violencia ni con la persona que está, ni con las futuras relaciones de pareja sentimental y es un proceso que lleva tiempo”, dijo la directora del CJM, Julieta Méndez Salas.

Una mujer no debe de estar esperando a que su pareja cambie y que deje de generar violencia, por eso la ayuda psicológica es importante para que se liberen más rápido de ese maltrato.

En el caso de las mujeres con alto riesgo, se solicitan medidas de protección o se les canaliza a estancias transitorias.

Activistas alzan la voz

Arely Torres Miranda, activista y consejera social del Instituto Nacional de las Mujeres, dijo que es preocupante la desigualdad que continúan viviendo las mujeres, “hay quienes tienen qué enfrentar triples jornadas de trabajo ante la falta de políticas públicas que ayuden a conciliar una vida familiar y laboral”.

“Los centros de trabajo no toman en cuenta las cuestiones de género y mucho menos visibilizan las necesidades que tienen las madres, además de las brechas salariales en donde la mujer todavía gana menos que los hombres por el mismo trabajo”.

En el sector público basta con echar un vistazo al gabinete de Juan Manuel Carreras, en donde son pocas las mujeres que están al frente de las secretarías, eso es un indicativo de que todavía falta mucho por alcanzar la igualdad.

“Pedimos al gobierno que dejen de hacer celebraciones por el ‘Día de la Mujer’, ya que no se comprometen con acciones que garanticen la vida de las mujeres, se tienen 17 muertes violentas de mujeres, lo que habla de una incapacidad de los gobiernos”.

En la participación política, pese a que existe una ley que obliga a la paridad, “vamos a ver que una vez más no se va a cumplir con esa participación”.

La reflexión

Urenda Queletzú Navarro Sánchez asesora del Consejo Consultivo del Instituto de las Mujeres (IMES), dijo que el Día de la Mujer es para la reivindicación de sus derechos de vivir una vida digna y libre de violencia y de lo que ha implicado históricamente esa lucha.

Reiteró que no hay nada qué festejar e incluso menos cuando el Estado se encuentra en una alerta de violencia de género y cuando a ocho meses de esta declaratoria, no se ve que las autoridades estén coordinadas para emprender acciones que tiendan a salvar la integridad de las mujeres.

Sobre las muertes violentas y que sólo tiene el protocolo de feminicidio, dijo que “eso deviene justamente del desconocimiento de las autoridades y de las implicaciones que tiene el hecho de saber que, también como parte de las políticas de la pedagogía del terror que tiene el crimen organizado, reproduce las prácticas patriarcales y esas muertes violentas tienen una connotación de género y tendrían que ser investigadas como feminicidios”, finalizó.

Concluyó recordando “la igualdad de las mujeres debe ser un componente central en cualquier intento para resolver los problemas sociales, económicos y políticos”.

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