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miércoles 12 diciembre 2018

Inventor danés atribuye a un accidente muerte de periodista en submarino

EFE
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Kim Wall / Foto: Archivo

Copenhague (EFE).- El inventor danés Peter Madsen negó hoy haber torturado y matado a la periodista sueca Kim Wall en agosto pasado en su submarino y sostuvo que murió accidentalmente por asfixia, según indicó en el inicio del juicio de un macabro caso sin precedentes en Dinamarca.

Madsen, que hasta hace unos meses era un héroe nacional por sus diseños de submarinos y proyectos espaciales, rechazó los cargos de homicidio y relación sexual sin coito y solo admitió el de trato indecente del cadáver, por haber descuartizado el cuerpo, cuyos trozos aparecieron en el Báltico tras una larga búsqueda.

“Cohete” Madsen, como se le conoce en su país, dijo que Wall murió intoxicada por el monóxido de carbono emitido por el sumergible, en el que quedó atrapada al cerrarse la escotilla por accidente, mientras el inventor estaba en la cubierta de la embarcación.

Confuso, consciente del fin de su carrera y tras haber pensado en el suicidio, quiso deshacerse del cadáver arrastrándolo de una pieza hasta cubierta, pero al no poder, optó por trocearlo.

Cuando al día siguiente, mientras las autoridades llevaban horas buscándolos, reapareció en Køge (sur de Copenhague), donde se hundió la nave (de forma deliberada, según se ha sabido), dio otra versión distinta, que fue cambiando varias veces, según él por consideración con la familia de Wall, cuyos padres estaban presentes en el juicio.

El descuartizamiento del cuerpo ha impedido que los forenses hayan podido establecer con seguridad la causa de la muerte, que creen fue por estrangulamiento o decapitación, aunque el análisis del cuerpo y las pruebas técnicas de la nave han descartado la explicación de Madsen, afirmó el fiscal, Jakob Buch-Jepsen.

Para el fiscal Buch-Jepsen, Madsen planificó todo y llevó a bordo del submarino una sierra, destornilladores y cuchillos; ató la cabeza, brazos y piernas de la periodista, la golpeó y le practicó pinchazos y cortes en los genitales antes de matarla.

La acusación vincula esa brutalidad con la afición por el sadomasoquismo de Madsen, las búsquedas de vídeos de mujeres decapitadas y degolladas encontradas en su ordenador y en su teléfono móvil y las fantasías sobre prácticas extremas discutidas con algunas de sus amantes.

Madsen admitió haber frecuentado esos ambientes por su promiscuidad, la misma que explica que hubiera restos de semen en los calzoncillos que llevaba el día de la muerte de Wall -en cuyo cuerpo no hay restos de ADN del inventor-, pero negó tener atracción sexual por la reportera o haberla torturado.

“Si hubiera hecho eso en la realidad, habría después una causa de la muerte que lo confirmara”, dijo desafiante Madsen, al igual que cuando se mostró preocupado porque el fiscal -al que llamó varias veces por su nombre de pila en tono condescendiente- le preguntara si se excitó al descuartizar al cadáver.

Esa decisión y la de no pedir ayuda después del supuesto accidente mortal las justificó por su estado de “irracionalidad”, lo mismo que el recorrido que siguió luego con el submarino y que ha sido reconstruido de forma parcial gracias a los radares.

El examen que se le practicó hace unos meses, leído hoy en el juicio por el fiscal, califica al inventor de “perverso” y “desviado sexual”, narcisista y con rasgos psicopáticos y falta de empatía y culpa, aunque no un enfermo mental.

De ahí que el fiscal pida cadena perpetua o, en su defecto, custodia, una pena prorrogable de forma indefinida para presos especialmente peligrosos y que también reclama en su dictamen el Consejo de Medicina Forense.

Meses después de ser contactado, Madsen aceptó el 10 de agosto hacer ese mismo día la entrevista propuesta por Wall, que celebraba a pocos metros del taller del inventor una fiesta informal con su novio y amigos antes de mudarse a China.

“Estoy viva, por cierto. Ahora vamos a descender (al fondo del mar). Te quiero. (Madsen) ha traído café y galletas”, consta en el último mensaje de texto enviado por la reportera a su novio abordo del submarino, según se conoció hoy en el juicio, que se reanudará dentro de dos semanas con la declaración del acusado.

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