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Miguel R. Valladares García

jueves 20 septiembre 2018

Muere el gran físico Stephen Hawking

El reconocido físico teórico escribió sobre los misterios del espacio, el tiempo y los agujeros negros

AP
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Londres, Ing.- Stephen Hawking, cuya mente brillante recorrió el tiempo y el espacio a pesar de que su cuerpo quedó paralizado por una enfermedad, ha muerto, informó un portavoz de la familia a primeras horas del miércoles.

El físico teórico más reconocido de su era, Hawking escribió de manera tan lúcida sobre los misterios del espacio, el tiempo y los agujeros negros, que su libro “Breve Historia del Tiempo”, se volvió un éxito de ventas a nivel internacional, convirtiéndolo en una de las mayores celebridades del mundo científico desde Albert Einstein.

“Era un gran científico y un ser humano extraordinario cuyo trabajo y legado vivirán durante muchos años”, dijeron sus hijos Lucy, Robert y Tim, en un comunicado. “Su valor y persistencia junto con su brillantez y humor inspiraron a personas de todo el mundo. Alguna vez dijo ‘No sería un gran universo si no fuera el hogar de las personas a las que amas’. Lo extrañaremos por siempre”.

A pesar de que su cuerpo fue atacado por la esclerosis lateral amiotrófica cuando Hawking tenía 21 años, el físico sorprendió a los médicos al vivir durante más de 50 años con una enfermedad que suele ser letal. Un severo episodio de neumonía en 1985 provocó que Hawking tuviera que respirar a través de un tubo, obligándolo a comunicarse a través de un sintetizador electrónico de voz que le dio su distintito tono robótico.

Pero continuó con su trabajo científico, apareció en televisión y se casó por segunda ocasión.

Como uno de los sucesores de Isaac Newton como Profesor Lucasiano de Matemáticas en la Universidad de Cambridge, Hawking estuvo involucrado en la búsqueda del gran objetivo de la física — una “teoría unificada”.

Dicha teoría resolvería las contradicciones entre la Teoría General de la Relatividad de Einstein, que describe las leyes de gravedad que gobiernan el movimiento de los grandes objetos, como los planetas, y la Teoría de Mecánica Cuántica, que trata con el mundo de las partículas subatómicas.

Para Hawking, esa búsqueda fue casi como una misión religiosa — dijo que encontrar una “teoría del todo” le permitiría a la humanidad “conocer la mente de Dios”.

“Una teoría unificada completa y consistente es solo el primer paso: nuestra meta es un entendimiento total de los eventos a nuestro alrededor, y de nuestra propia existencia”, escribió en “Breve Historia del Tiempo”.

Sin embargo, en sus últimos años insinuó que podría no existir una teoría unificada.

A “Breve Historia del Tiempo” le siguió una secuela mucho más accesible en 2001 “El Universo en una Cáscara de Nuez” en el que actualizó a los lectores en conceptos como la súper gravedad y la posibilidad de un universo de 11 dimensiones.

Hawking dijo que creer en un Dios que interviene en el universo “para asegurarse que los buenos ganen o sean recompensados en la otra vida” era una ilusión.

“Pero uno no puede evitar preguntarse: ¿Por qué existe el universo?” dijo en 1991. “No conozco una manera operativa para entender la pregunta o la respuesta, si es que existe. Pero me molesta”.

La combinación de su libro y su discapacidad casi total — durante algún tiempo pudo utilizar algunos dedos, y posteriormente solo podía tensar los músculos faciales — lo convirtieron en uno de los rostros más reconocidos de la ciencia.

Realizó apariciones en programas de televisión como “The Simpsons” y “Star Trek” y entre sus seguidores se incluye al guitarrista de U2, The Edge, quien en enero de 2002 asistió a los festejos por el cumpleaños 60 de Hawking.

Fue miembro de la Real Sociedad de Londres, de la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. Nunca recibió el premio Nobel, pero sí la Medalla Albert Einstein (1979), el premio Príncipe de Asturias (1989) y el Premio Especial de Física Fundamental (2012), entre otros reconocimientos.

Su obra más importante, “Historia del tiempo: Del big bang a los agujeros negros” (1988) ha sido traducida a 37 idiomas y convertido en un éxito comercial, al vender en pocos años más de 20 millones de ejemplares. Fue ateo por considerar que la ciencia ofrece una explicación más conveniente sobre la creación del universo, que el creado por Dios.

Fue autor de otros libros como “El gran diseño”, “El universo en una cáscara de nuez” y “La gran ilusión: las grandes obras de Albert Einstein”, entre otros. Convencido de la ciencia, declaró que para entender el universo, “debemos intentar comprender su origen a partir de la ciencia. Puede que sea una tarea más allá de nuestras capacidades, pero al menos deberíamos intentarlo”.

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