Fundador:
Miguel R. Valladares García

sábado 15 diciembre 2018

No interferir

Alex Karuna / Pulso
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

La educación tradicional en la sociedad, la escuela y familia generalmente nos invitan a luchar con la vida para ‘ser alguien’.

Esta lucha constante crea la ilusión de poder modificar a capricho del ego la realidad, lo cual genera un alto grado de soberbia y en la mayoría de las veces, gran frustración. Ante tal expectativa sufriente, el antídoto que se nos presenta es la no interferencia. Ésta se refiere a la renuncia consciente de querer controlar lo incontrolable, no por resignación sino por una aceptación compasiva. Es hacer de cada experiencia que sale a nuestro camino, el camino mismo para el descubrimiento espiritual. No se trata de juzgarnos por ‘tropezar con la misma piedra’ (que ni siquiera es la misma), no es tampoco odiar a la piedra y mucho menos echar la culpa al sendero por recibir tal objeto que nos estorba. Por el contrario, es observar, reconocer, integrar y transcender aquello que está frente a nosotros.

La utilidad de las experiencias, más allá de ser consideradas como buenas o malas, depende de la forma en que interactuemos a nivel personal con los factores externos: con paz o con sufrimiento. Dichos factores no tienen poder en sí mismos, al igual que una piedra en sí misma no tiene la capacidad o voluntad de ayudar o de hacer daño, simplemente es piedra. Así, depende del uso que le demos será una catalizador para establecernos en la paz o un arma eficaz para hacer daño. Esta interacción con los factores de estrés: trabajo, familia, tráfico, clima, economía, pasado y futuro, entre otros, nos da la pauta para poder decidir qué tipo de filtro mental queremos aplicar en nuestra vida.

El saber vivir no se refiere a dejar de tropezar sino a utilizar cada obstáculo como despertador para vivir en el presente, utilizando el discernimiento en lugar del juicio y la compasión en lugar del ataque. Así, el no interferir es un fluir consciente y decidido con la vida; es dejar la resistencia para dar paso a la aceptación; es dejar las quejas y empezar a dar gracias; es dejar de sobrevivir y empezar a vivir con plena conciencia.

Minuto a minuto