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Miguel R. Valladares García

sábado 22 septiembre 2018

Papa Francisco pide diálogo y desarme ante clima de nueva guerra fría

Notimex
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Ante un creciente clima de nueva guerra fría, con las potencias que se desafían a distancia con base en armamento nuclear, el Papa advirtió que la única salida posible para el mundo es el diálogo y el desarme total, advirtió un experimentado diplomático vaticano.

En entrevista con Notimex, Silvano Tomasi, quien durante 13 años se desempeñó como representante de la Santa Sede ante la oficina de las Naciones Unidas en Ginebra (Suiza), reconoció que Francisco tiene una preocupación “bien motivada” ante la posibilidad real que explote un conflicto atómico.

Aseguró que la amenaza de Corea del Norte de usar cabezas atómicas en sus misiles junto con la voluntad manifiesta de más países de construir bombas como instrumentos de defensa o de ataque, “han verdaderamente creado una tensión nueva en el tablero mundial”.

Lamentó que el tratado de no-proliferación atómica ha quedado en el olvido, mientras la bomba atómica dejó de estar en manos sólo de los cinco países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y ahora cuentan con ella otras naciones como Pakistán, Israel o India.

“Con esta multiplicación de países que tienen la bomba atómica ha crecido el riesgo de errores técnicos o de decisiones políticas erradas que puedan llevar al uso de una cabeza nuclear que genera una cadena de respuesta que corre el riesgo de destruir el planeta, incluso”, advirtió.

“Aunque no se habla tanto del riesgo de las bombas atómicas como en tiempos de la Guerra Fría, hoy el riesgo real existe y el Papa querido llamar la atención mundial justamente sobre este fenómeno”, precisó.

Para Tomasi, “por desgracia” aún se aplica todavía la “doctrina de la amenaza”, una técnica que se pensaba superada con el fin de la Guerra Fría porque ya no había necesidad de establecer las relaciones entre los Estados sobre la amenaza de la destrucción recíproca.

“No es humano y no es civil que las relaciones sean basadas en el miedo y la amenaza continua de destrucción de uno y otro. La Santa Sede y el Papa Francisco insisten que el uso de la bomba atómica no es éticamente aceptable porque golpea indiscriminadamente objetivos militares, civiles, personas inocentes y provoca daños que no son controlables por nadie”, precisó.

Advirtió que desde hace tiempo el Vaticano considera “éticamente inaceptable” incluso la posesión misma de las armas nucleares, cuando en el pasado condenaba abiertamente sólo el uso y no se pronunciaba sobre la tenencia.

Sostuvo que si un Estado posee estos medios de destrucción quiere decir que tiene algún programa para usarlos, además de exponer a la familia humana al riesgo de un error técnico que haga explotar una bomba o un error político que provoque reacciones igualmente desastrosas.

En este contexto destacó la importancia del tratado firmado por 122 países de las Naciones Unidas en julio de 2017, el cual por primera vez prohíbe tanto el uso como la posesión de las armas nucleares y que fue impulsado inicialmente por cinco naciones, entre ellas México.

Reconoció que, si bien los países tenedores de las bombas no participaron en la formulación de este tratado, el alto número de firmantes mostró la voluntad de la familia humana de no depender de estos instrumentos de destrucción de masa.

“Sabemos que cuando iniciamos el uso de la violencia abrimos la puerta a consecuencias imprevisibles, que hacen daño a personas inocentes, que crean problemas, que van contra el bien común, y por lo tanto el camino para resolver las diferencias y para mantener relaciones dignas entre los Estados es el diálogo”, refirió.

“Por lo tanto debemos verdaderamente reflexionar y trabajar para que el conflicto no se convierta en violencia que al final son las familias, las personas y los individuos, los niños, los que pagan el precio de esta violencia. El camino de la violencia no paga”, añadió.

Más adelante, el arzobispo destacó que como en tiempos de la Guerra Fría existía el “teléfono rojo” como último canal de comunicación entre Washington y Moscú para evitar la guerra total, actualmente existen modos para que las potencias comuniquen.

Indicó que si existe una “mínima buena voluntad” la comunicación puede darse, pero afirmó que el problema depende de la disposición para que la relación entre las naciones no esté basada en el miedo sino en la confianza.

Aceptó que se trata de una “estrategia difícil” porque la amenaza del más fuerte parece imponerse de manera inmediata, por eso –dijo- la Santa Sede y la Iglesia indican al diálogo como camino para la convivencia pacífica.

“La Santa Sede es muy activa en la búsqueda de la paz, está empeñada –sobre todo- en este campo de facilitar el diálogo, de prevenir las crisis violentas que hacen daño a las personas y a las familias, que no son responsables de estas decisiones”, señaló.

“La voz del santo padre es escuchada y continuamente nos recuerda que el camino para el futuro es el de una convivencia pacífica y no el uso de la fuerza”, insistió.

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