Fundador:
Miguel R. Valladares García

domingo 18 noviembre 2018

Alertan sobre auge de las disidencias de las FARC en Colombia

Notimex
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La Fundación Ideas para la Paz (FIP) alertó hoy sobre el auge de las disidencias de las desmovilizadas guerrillas de las FARC, que en los tres primeros meses del 2018 han ejecutado 46 acciones violentas, 38 por ciento más que las realizadas durante el 2017.

El informe de la FIP aseguró que en la actualidad las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pueden sumar entre mil 200 y mil 500 hombres, que operan en el sur-oriente y zonas fronterizas con Ecuador y en el centro occidente de Colombia.

“El tránsito de la guerra a la paz es un proceso complejo, y en el caso de las FARC hay determinantes que lo agudizan. Entre ellos, un conjunto de mandos medios con capacidad de coordinación e influencia, y con gran presencia territorial”, señaló.

Además plantean “reivindicaciones políticas que siguen vigentes, y una estrecha relación con economías criminales, principalmente del narcotráfico”.

La decisión de las FARC “de abandonar la lucha armada y la criminalidad no ha sido homogénea: desde mediados de 2016 se han venido consolidando un conjunto de disidencias que cuentan con un itinerario propio”.

A medida que avanza la implementación del Acuerdo de Paz, firmado en noviembre del 2016, “el poder y capacidad de desestabilización de estos grupos ha venido aumentando hasta el punto de que, si no se toman las decisiones correctas, pueden llegar a constituirse en una verdadera amenaza para la estabilidad de la paz”.

Varias de estas disidencias “se han comenzado a transformar en un problema binacional y su actuar inquieta a los territorios de Ecuador y Venezuela. Es el caso del grupo comandado por alias Guacho, a quien se atribuye el secuestro y asesinato de tres periodistas del vecino país”.

Hasta el momento en que se publica este informe, “no es posible saber si estos grupos -que hoy responden a realidades territoriales concretas- avanzan hacia un mecanismo de coordinación, ni tampoco si se reivindicarán como voceros de un propósito político para justificar su actuar”.

Ante la gravedad del problema de la disidencia de las FARC, en el contexto de transición que vive Colombia y debido a la falta de claridad sobre su significado, alcance e impacto, “la FIP inició hace dos años un seguimiento constante de las dinámicas de estas facciones”.

El estudio incluyó “la revisión de medios de prensa, literatura especializada y visitas a terreno en varias regiones, con el fin de recabar información acerca de sus dimensiones, rasgos y variaciones”.

El resultado de este esfuerzo investigativo es el informe titulado “Trayectorias y dinámicas territoriales de las disidencias de las FARC”, cuyo objetivo consiste en identificar y entender las causas y factores que han favorecido el surgimiento y evolución del fenómeno.

Las disidencias -explicó el documento- son, básicamente, exintegrantes de las FARC que decidieron formar nuevas facciones armadas.

Tal y como lo evidencian algunas experiencias internacionales, su aparición es común ya que todos “los ejércitos irregulares están conformados por personas con identidades, costumbres e intereses diferentes, que los hacen susceptibles de divisiones”.

La evidencia, además, demuestra “que las disidencias tienden a surgir más durante negociaciones de paz, lo que genera un quiebre en los objetivos organizacionales y provoca desconfianza, rechazo, incertidumbre e inconformismo, y en su aparición y evolución influyen factores organizacionales y del entorno, no solo de tipo económico sino también geográfico, político, social”.

En el caso de las FARC se destacan “la degradación interna de tipo criminal de varias estructuras; la proyección hacia el postconflicto de comportamientos y lógicas de violencia de corte político y militar”, como es el caso del grupo criminal de “Guacho”, en la frontera con Ecuador.

Otros factores que alimentan la disidencia es el rechazo de algunos sectores al proceso de paz y al acuerdo final; la presión para continuar en armas ante el avance de grupos criminales en algunas zonas; los retrasos en la dejación de las armas y en la adecuación de los espacios de concentración para la reincorporación”.

Además “el apoyo y reconocimiento social que tuvieron las FARC en algunas regiones, y la falta de garantías de seguridad para excombatientes y sus familias”.

Estas estructuras criminales tienen “rasgos, dimensiones y variaciones que determinan sus objetivos. En algunos casos, incluso, las relaciones criminales no representan un objetivo en sí mismo, sino un medio para alcanzar objetivos políticos y militares”.

Por eso resulta “inconveniente reducir su explicación a factores económicos y calificarlos como “simples bandidos” o “residuos”.

Aparte de las relaciones con las economías criminales, es importante considerar cada facción en función de su historia, el perfil de sus líderes, las trayectorias que siguieron durante el conflicto y las negociaciones de paz, y el contexto en el que surgieron.

La decisión de ‘Guacho’ para entrar en disidencia en Nariño, por ejemplo, “no estuvo únicamente motivada por la presión de narcotraficantes y traquetos de la zona: también pesó la falta de garantías de seguridad y la presencia y acciones de otros grupos, como el ELN, y de ‘David’, de las Guerrillas Unidas del Pacífico (GUP)”, subrayó el informe de la FIP.

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