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Miguel R. Valladares García

martes 16 octubre 2018

La frontera de México con Guatemala, sin vigilancia de la Gendarmería

El Universal
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En el río Suchiate, que sirve de división política entre México y Guatemala, las actividades de cruce de migrantes sin papeles a territorio mexicano y de mercadería de contrabando hacía el vecino país, se registran de forma cotidiana, sin la presencia de ninguna corporación policiaca.

El pasado 12 de abril el gobernador de Chiapas, Manuel Velasco Coello, anunció el reforzamiento de la Frontera Sur con efectivos de la Gendarmería Nacional en el marco de una reunión con el Secretario de Gobernación (Segob), Alfonso Navarrete Prida, para hablar sobre el tema de seguridad en los límites fronterizos con Guatemala.

La reunión entre Velasco Coello y Navarrete Prida se dio a 10 días de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reclamó a México el avance de la caravana Viacrucis Migrantes en la Lucha, integrada por más de mil 500 niños, mujeres y hombres provenientes en su mayoría de Honduras, Guatemala y El Salvador que huyen de la violencia y pobreza. Algunos de ellos buscan entregarse a las autoridades de Estado Unidos para solicitar refugio.

Trump acusó al gobierno de Enrique Peña Nieto de no hacer lo suficiente para detener la migración irregular y anunció el despliegue de la Guardia Nacional en la frontera con México. Tras los anuncios del gobierno de Estados Unidos, autoridades federales y estatales anunciaron el despliegue de seguridad en la frontera con Guatemala, por donde ingresan migrantes de centro y Sudamérica, así como extra continentales.

De acuerdo con “balseros”, personas que trabajan en el río Suchiate transportando personas y mercadería en improvisadas embarcaciones construidas de tabla y neumáticos de tractor, quienes pidieron no dar a conocer su identidad, en la zona no hay presencia de la Gendarmería.

“Aquí todo está tranquilo; las actividades se realizan de forma normal, no hemos escuchado nada de la Gendarmería”, explica uno de los “balseros”.

Durante un recorrido en el poblado de Ciudad Hidalgo, no se observó ningún patrullaje de corporaciones policiacas federales, únicamente de la policía municipal. Se registró un intenso movimiento en las tiendas de abarrotes, calzado, ropa, cambistas y comercios con ventas de comida.

En la ribera del río Suchiate, tricicleros y mototaxis van y vienen cargados de abarrotes como: papel higiénico, aceite, azúcar, fríjol, arroz, cerveza, refresco, harina de maíz, huevo, toallas femeninas, pasta dental, sopas, detergente, entre otros productos que son ingresados de contrabando al vecino país.

Mientras que del lado de Guatemala ingresan migrantes centroamericanos sin papeles, algunos trabajadores agrícolas temporales que laboran en las fincas de café o ganaderas, plantaciones de banano y mango en municipios cercanos a la frontera. Se observa una frontera abierta, donde a escasos metros se ve el puente fronterizo Rodolfo Robles, que muy pocas personas utilizan.

A lo largo del Suchiate se calcula que trabajan más de 200 personas en las balsas, en los pasos informales identificados como Coyote, Palenque, Limón, Rojos, Barites, Cascajo, Armadillos, entre otros.

Nadie quiere dar una entrevista formal con cámara de video o fotográfica, pues, dicen, es peligroso. “Nosotros no hacemos nada malo, estamos a la vista de todos, sólo transportamos mercadería y personas; pero de noche ahí sí pasan otras cosas”, dice un balsero.

Refiere que el turno es de 6 de la mañana a 6:30 de la tarde, cuando se oculta el sol; y un turno es de México y otro de Guatemala. Durante el retorno a Tapachula, con un recorrido de 42 kilómetros aproximadamente, no se observó en la carretera ningún retén, ni del Instituto Nacional de Migración (INM) ni de la Gendarmería.

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