Fundador:
Miguel R. Valladares García

jueves 18 octubre 2018

Vocación de servicio

Maestros reflexivos, comprensivos y tolerantes con sus amigos

Agencias
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El maestro se entrega en su trabajo diario porque su materia es lo más sensible del mundo, los niños, acreedores de todo el esfuerzo necesario por su parte.

Si un maestro tiene vocación, su profesión le entusiasmará y se entregará al máximo y la paciencia no será algo que tenga que forzar artificialmente, porque estará cumpliendo una función que le llena.

Los alumnos, en este caso, deben de ser conscientes en todo instante de que se les está tomando en serio.

Humildad

Al hablar de respeto y autoridad, es evidente que se van a dar ocasiones donde estos rasgos son muy necesarios.

Pero al igual que contraponía dichos rasgos con la simpatía, para mantener un equilibrio correcto, también hay que saber ser humildes cuando sea pertinente.

La humildad puede ser hasta positiva para mantener el respeto y la autoridad, porque aumentará la confianza de los niños en su maestro como referente en el aula, que también es humano y también se equivoca.

Son muchas las tareas y exámenes que tendrá que corregir, y por su lógica cualidad humana, en ocasiones se producirán errores que habrá de subsanar con humildad y rapidez.

Es un valor muy importante que los maestros deben transmitir a sus alumnos también en su actitud cotidiana ante ellos.

Comunicación

El maestro debe tener lo que coloquialmente se llama, “don de palabra”. No hay que olvidar que en el proceso comunicativo que se establecerá cada día en el aula, él desempeñará la mayor parte de las veces el papel de emisor.

A menudo receptor y recibirá constantes respuestas que, sobre todo en los primeros cursos de los niños, no siempre estarán claras, a veces incluso serán tremendamente confusas, y él las debe saber interpretar en la medida de lo posible para poderles

corregir positivamente.

Además, no hay que olvidar que sus alumnos no serán sus

únicos interlocutores.

Se tendrá que comunicar periódicamente con sus padres, tanto colectiva como individualmente, y deberá hacerlo con fluidez y propiedad, porque esa misma seguridad y entusiasmo que debe transmitir a sus alumnos, la debe mostrar, en mayor grado si cabe, cuando se comunique con sus progenitores, que a veces acudirán a la defensiva, justificadamente o no, a las reuniones.

Creatividad y decisión

De nada le sirve a un maestro ser creativo a la hora de enfrentarse a situaciones de difícil solución o de hacer propuestas didácticas interesantes, si no tiene la capacidad de decisión suficiente como para llevarlas a cabo.

El maestro se va a encontrar constantemente con situaciones en las que, con los recursos establecidos o habituales, no será capaz de encontrar soluciones rápidas o eficaces.

Es aquí donde su creatividad e imaginación va a ser importante para buscar soluciones viables.

Esta creatividad también le resultará muy útil a la hora de hacer planteamientos didácticos novedosos o interesantes.

Pues bien, tanto en un caso como en otro, así como en situaciones totalmente ajenas a la creatividad, los maestros deben tener suficiente capacidad de decisión para llevar a cabo

sus propuestas.

Esta capacidad le será igualmente necesaria cuando tenga que solicitar medios o equipos necesarios y disponibles para mejorar su trabajo.

Abierto y flexible

Al igual que es importante la creatividad cuando las buenas ideas parten de él, no siempre va a ser así, sino que, por el contrario, el maestro va a ser el receptor de ideas creativas, a veces aparentemente disparatadas, pero no por ello y en todos los casos faltas de interés.

En estos casos es importante que se muestre abierto y reflexivo para valorar la viabilidad de las ideas propuestas antes de descartarlas de entrada.

Capacidad de trabajo

Hay que romper con el tópico de que el trabajo de maestro es una tarea fácil.

Nunca debería haberlo sido.

Es necesario estar lejos del maestro que se sentaba o se sienta en la mesa a leer el periódico o, en su versión moderna, a navegar o “naufragar” por internet, con temas personales o ajenos a su función docente, mientras los niños hacen sus tareas, sin preocuparse de las necesidades individuales de cada uno de ellos.

Aún durante las tareas individuales, siempre requieren de su observación y apoyo, y eso no quiere decir que en un momento dado no puedan hacer simultáneamente otras tareas que su trabajo requiere, como el de buscar información o datos para enriquecer una próxima explicación, corregir ejercicios, planificar la siguiente clase, etc. pero, siempre, sin dejar de estar pendientes de la clase.

Seguridad en sí mismo

Se trata de una característica también necesaria y complementaria a algunas de las anteriores.

Minuto a minuto