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Miguel R. Valladares García

domingo 27 mayo 2018

Parejas lésbico-gay enfrentan discriminación al rentar vivienda

Notimex
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A la hora de rentar una vivienda, la mayoría de los millennials lo hace con roomies, amigos o su pareja para compartir gastos, aunque en ocasiones, para algunas parejas no es tan sencillo conseguirla por su orientación sexual.

Y es que, los arrendatarios optan de preferencia por un matrimonio, “pero sobre todo que se trate de hombre y mujer”, que es lo que les dieron a entender a Marta y Fabiola, al momento de querer rentar y ver que no les importaba que el departamento contara con una recámara.

“A los propietarios les gustan mucho los matrimonios jóvenes, visitamos como 15 departamentos, te piden que de preferencia sea hombre mujer y nosotras al decir que éramos dos mujeres nos preguntan sorprendidos: entonces ¿no les molesta que nada más sea un cuarto?”.

Acto seguido, les dijeron: “este es un ambiente familiar y nos gustan que todos nuestros inquilinos se sientan cómodos”, frase que les repitieron en varias ocasiones y que les hizo sentirse discriminadas por su orientación sexual.

En el marco del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia a conmemorarse este 17 de mayo, la pareja resaltó a Notimex que de todos los departamentos que visitaron, en la mayoría no les llamaron aún cuando cumplían con los demás requisitos.

“Tenemos solvencia económica tanto mi novia como yo, hubiéramos podido cubrir los montos sin ningún problema”, afirmó Fabiola.

Por su parte, José Jesús Torres Murillo, quien renta sus departamentos a través de una inmobiliaria, indicó que por el momento no le ha rentado a ninguna pareja del mismo sexo, pero no tiene ningún problema en hacerlo, siempre y cuando “no generen conflictos u hostiguen a los demás inquilinos”, dijo.

“Hay gente que vive aquí que tiene su forma de ser diferente a otras, pero son solas. Una vez un chico que me rentaba, le tocaba la puerta a media noche a otros arrendadores, me comentaron del asunto y se tuvo que ir”, recordó.

En tanto, Fabiola, con el rostro desencajado, mencionó que desde que decidieron vivir juntas, desde hace dos años, el problema ha sido el mismo, junto la misma frase, “este es un ambiente familiar”, y por ello, es que deciden callar y decir que solo son “amigas”.

Sin embargo, un aspecto que detectó Fabiola es que quienes les hacían esos comentarios, eran los propietarios que habitan el mismo inmueble.

Mientras que por parte de las inmobiliarias no tuvieron ningún problema, incluso fue más fácil realizar los trámites, “es con particulares en específico, las personas que viven en el mismo lugar, quienes les manifestaron su descontento por ser pareja”.

De acuerdo con la Segunda Encuesta sobre Discriminación del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) 12 por ciento de las personas en la capital mexicana sufre discriminación por sus preferencias sexuales.

El grupo más discriminado son los gays con 12.1 por ciento, en tanto las lesbianas ocupan el segundo grupo con 3.0 por ciento, señala el reporte.

Por su parte, la presidenta de Copred, Jacqueline L’Hoist Tapia, indicó que el motivo por el que las personas no denuncian, puede ser que la discriminación está tan normalizada, que se piensa que así son las cosas, o bien, no se dan cuenta que están siendo discriminadas.

Sin embargo, cualquier conducta o cualquier hecho que haga menoscabo de la dignidad, es decir, que hace que la persona se sienta mal, no necesariamente, pero si es posible que se esté frente a un hecho de discriminación, apuntó.

Por ejemplo, entre los diferentes grupos de población que hay en la Ciudad de México, el grupo Lésbico, Gay, Bisexual, Transexual, Transgénero, Travesti e Intersexual (LGBTTTI) está en el cuarto lugar de poner denuncias en este Consejo con 11.70 por ciento, destacó.

Toda vez, que quienes “vivimos en la Ciudad de México, hemos aprendido a respetar la diversidad de género, lo cual no significa que ya sea un tema erradicado, de ninguna manera, pero hay que reconocer que el trabajo de la sociedad civil se ha visto reflejado en esta disminución”, subrayó.

Y parte de esa baja tiene que ver con las denuncias, las cuales ayudan porque en los procesos de conciliación, quien tuvo una conducta discriminatoria es confrontada con la realidad, se le capacita, sensibiliza y eso hace que cambie la postura social.

Fabiola resaltó que siempre se ha sentido discriminada por ser lesbiana, desde los 20 años cuando se dio cuenta que le gustaban las mujeres, señala que en este país no hay persona homosexual que no haya pasado por ello, por sus preferencias sexuales.

Por lo cual, tienen que fingir que son amigas, al momento de rentar, incluso entre los vecinos para evitar comentarios de cualquier tipo, o dentro de su mismo departamento cuando van los de mantenimiento a arreglarles algún desperfecto, pues las ven salir de la misma recámara.

Tal vez es una tontería, reflexiona, “pero es parte del miedo o el que no nos critiquen, que no hablen de nosotras, pero es incómodo que la gente nos vaya a juzgar por compartir la misma recámara y la misma cama, sentimos un poco de hostigamiento”.

“Yo siento que hasta ahorita en el año 2018, todavía no tengo esa fuerza y mentalidad para abrirme completamente con la gente, ni con mi familia completa a salir del clóset, por el temor a sentirme violentada de alguna manera y más por ser mujer”, precisó.

Mientras que Patricia (quien prefirió cambiar su nombre) indicó que a ella no le molesta rentarle a las parejas homosexuales, siempre y cuando “no se exhiban en las áreas comunes, porque hay niños, además de ser molesto para los demás”.

“No entiendo, porque tienen que exhibirse, ni tomarse de la mano o estarse besando, que lo hagan en sus departamentos, yo los respeto pero pido que ellos respeten también, sino no les rento”, resaltó.

Finalmente, Fabiola, un poco descontenta, comentó que, si en ocasiones los papás y la misma familia no los acepta, cómo se le puede pedir a los demás que lo hagan.

“Falta más educación sobre el tema, entender que podemos amar diferente y que tenemos el derecho de arrendar o comprar un espacio para vivir con nuestras parejas, sea del sexo que sea”.

En tanto, L’Hoist Tapia enfatizó que es importante saber que no toda la violencia es discriminación, pero toda la discriminación es violencia.

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